Ha sorprendido a medio mundo la sentencia del juez Pedraz que pone en libertad a los organizadores de la acción “Ocupemos el Congreso” por no apreciar delito en esa pretensión. Aquí el Parlamento no es un lugar sagrado como en Grecia, ni como en los países de nuestros entorno, incluyéndonos nosotros, en cuyas normativas están prohibidas, no ya las demostraciones agresivas como la que acabó a palos el otro día,
sino las de cualquier tipo en un territorio exento alrededor de la sede de la institución porque cualquier presión sobre los electos se considera impropia y, en consecuencia, ilegal. A ese juez narcisista y con aspiraciones astrales no le parece inquietante que una manifestación –agresiva hasta el punto que pudo comprobarse—reclame la disolución de la Cámara, la convocatoria de nuevas elecciones o la exigencia de dimisión de las más altas magistraturas del Estado, ni le repugnan las escenas de extrema violencia por parte de los más arriscados manifestantes que todos hemos podido ver en el telediario, porque la libertad de expresión, ese bálsamo de Fierabrás, todo lo atenúa y excusa. ¿Siempre? Hombre, siempre no, eso depende de quiénes sean los manifestantes, pues resulta obvio que si la manifestación de marras hubiera sido convocada por el extrema derecha, habría sido prohibida de entrada y reprobada luego entre opinadores y jueces, como ha defendido con razón Pilar Cernuda. La democracia es un sistema un poco precario en el sentido de que ni tiene clara su propia defensa, y lo que faltaba era que los jueces legitimen a los descontentos permitiéndoles hasta la violencia y agresividad contra las fuerzas del orden. En este Holliwood de pacotilla cada cabreado aspira a la fama y algunos jueces al estrellato. Que la clase política –en la partitocracia—haya contribuido mucho al abuso, no cambia la cuestión.

Estos días los alumnos universitarios andan reventando los actos, los trabajadores en paro acosan a los gerifaltes, los manifestantes se enzarzan a palos o patean a la policía, y encima sale un juez hambriento de celebridad y legitima esas agresiones al orden democrático que, ciertamente, no puede ser del gusto de todos. Pilar lleva razón: aquí las cesiones se toman según el color de las banderas que pretenden manifestarse y eso constituye un trato manifiestamente parcial. Me parece que la sugerencia del fiscal general de corregir la norma vigente no sólo es legítima sino que nos hace falta como el comer.

6 Comentarios

  1. No dice nada el Anfitrión del piropo recibido por el juez de la melenita por parte de un intrépido diputado peposo: ‘pijo ácrata’. Amor con amor se paga.

    Mi opinión es que ambos, juezín y diputado, llevan su parte de razón. No ya el primero, en cuánto a la absolución de los violentos -que eran minoría proporcional, más en los manifestantes que en los maderos- sino en decir que tenemos una clase política de regional preferente.

    También creo que Pedraz tiene bastante de pijo como de ácrata. Lo de pijo está clarinete que diría el castizo y lo de ácrata, si es insulto, más de uno lo asumimos, al menos parcialmente. ¿O no?

  2. Son cuestiones diferentes, querido Epi, y la columna no las confunde al atenerse a su objeto. Lo de la sentencia es imperdonable, a mi modo de ver las cosas, porque lo que está claro es que, mejores o peores, los electos son siempre respetables. ¿Copar, ocupar el Parlamento? Eso es una licencia intolerable que requiere una réplica: ¿Y luego qué, señores okupantes?

  3. Pero ¿cuántos son esos “indignados”, quién los ha legitimado, a quién representan? Cercar un Parlamento son palabras mayores y aún creo que el PP se ha andado con excesivos remilgos al contener esa amenaza. Estamos a un paso de exigir el gobierno de los marginales.

  4. Estoy de acuerdo con uste y con Cernuda en au argumento. POr cierto, me acabio de enterar de que el presidente de la Junta andaluza, Pepe Griñán, cree justificado y positivo el cerco que pusieron al Congreso y que dio lugara los enfrentamientos con la policía. Dudo de que si lo cercaran a él, lo estuviera.

  5. Entre los jueces y politicos que tenemos, no me sorprende la cantidad de periodistas de pacotilla, que les aplaudan y critiquen la labor y trabajo que está haciendo el gobierno mas capacitado que ha tenido España. Casi todas las acusaciones que se le hacen al gobierno, es porque no “adivina” lo que tendrá que hacer para conseguir pagar los intereses de la deuda que nos dejo el “alabado” por la gran mayoria de periodistas y ciudadanos, que en lugar de avergonzarse de elegir a semejantes dirijentes, se dedican a criticar al presidente por no adivinar lo que tendra que hacer para enderezar el desastre.

  6. Está claro que las cartas están truncadas.¿Cómo se puede decir , cuando se es presi , que le parece normal que rodeen y ocupen el Congreso….salvo si uno es revolucionario y su objetivo es apoderarse del poder a toda costa. En cuyo caso, el deber del bando contrario es defenderse y meterte en chirona. Es increíble! Nadie hace lo que le dicta el deber y el sentido común. ¿Qué sentido tiene todo , si nadie cree en algo y está dispuesto a defenderlo? Lo que me extraña es que no haya más “indignados”.
    Besos a todos.

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