¿Lo habrá dicho en serio o estaría de coña? No dudo que haya un colectivo de españoles que hayan creído en mayor o menor grado al jefe del Gobierno al anunciar éste su apuesta por el coche eléctrico como la panacea para salir de la crisis. Hay gente para todo, y eso no tiene remedio, pero sospecho que, descontada la legión de los contagiados por la risa floja, la mayoría no habrá pasado en esta ocasión de la duda razonable, en especial si se tiene en cuenta que el prodigioso anuncio –como, en su día, el de las bombillas ecológicas de las que nunca más se supo— remite inevitablemente el imaginario colectivo al prestidigitador en el gesto de sacar el conejo de la chistera. Quizá lo peor del invento haya sido el hecho de su coincidencia en el tiempo con el reconocimiento europeo del fracaso de las perspectivas de crecimiento que venían dándose como seguras y la conclusión provisional de que la crisis pudiera durar mucho más de lo previsto por los expertos, pero es probable que la pregunta que habrá asaltado a esa mayoría se refiera al hecho incomprensible de que una solución tan sencilla se le haya escapado a todas las naciones afectadas antes de ser descubierta por nuestro prodigioso Gobierno. ¿Cómo no se le habrá ocurrido lo del cochecito a Sarkozy, a la señora Merkel, a Gordon Brown o al propio Obama? Nunca el actual Presidente había posado, entre el sarcasmo y la ingenuidad, luciendo tan paladinamente sobre su cráneo privilegiado la llama del Paráclito. Pero quizá tampoco estuvo nunca tan cercano al ridículo como en esa imagen parlante que nos ha devuelto a todos de manera subliminal al encuadre surrealista de aquella España camelística y resignada que retrataron con mano maestra Berlanga y Azcona o que el talentazo de Marco Ferrero nos hizo recorrer encarnados en la figura patética de Pepe Isbert y a bordo de aquel cochecito que era el mejor emblema de la parálisis nacional.

 

Expresada en un ambiente en el que no quedan más millones que los que se han llevado tirios y troyanos, y coincidiendo con una estadística de empleo que prueba que el paro no se arredra ya ni en los meses favorables, la ocurrencia del coche eléctrico como panacea de la crisis sobrepasa incluso ese ancho margen de falacia que la costumbre ha acabado por suponerle al político como antiguamente  se le suponía el valor al soldado. Y ha anublado el televisor con el blanco y negro de este otro neorrealismo que nos devuelve imaginariamente a la camelancia del NO-DO y al eco de los gironazos embusteros. Hemos pasado del “¡Que inventen ellos!” a ser el pasmo del planeta. Y eso es algo que, muy probablemente, no se lo cree ni él.

8 Comentarios

  1. La alusión al NO-DO se referirá, supongo, a lo de NO-HACER nada, como dice algún amigo inglés.

    Sdos

  2. no quedan más millones que los que se han llevado tirios y troyanos,/i”
    No querido ja, esos millones ya no quedan, o quedan para que los tirios y troyanos los recuperen como justa compensación a los pocos años pasados en la cárcel.

    Y no se si son todos los que están pero, desde luego, no están todos los que son.

  3. Todas las soluciones para mejorar la economía son falacias que cuestan más de que aportan.
    -Molinillos que estropean el paisaje y que serán chatarra en menos de veinte años.
    -Cochecitos que tienen que recargar las baterias cada pocos kilometroa en postes que aún están hasta por homolgar.
    -bombillas cuya sustitución en alumbrado público una a una y amortización cuesta más de lo que ahorran.
    -hundir la investigación de las farmaceuticas con la proliferación de genericos. En fin así por lo menos lo veo yo.

  4. SÁBADO
    Quá pasa que no escribe hoy elamfi, ¿estará afligido pro alguna penilla física? ¿O estará hasta el gorro de toda esta mierda y, salvados de la metáfora, también de nosotros, sus lectores?

  5. Que alguien diga algo, por favor, que de veras estoy preocupada, como lo estarán los demás blogueros.
    Un beso a todos.

  6. Mi amigo José Antonio se ha tomado dos días de respiro por una indisposición no grave.
    Ya tiene enviado el artículo de mañana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.