Uno puede acostumbrarse, si acaso, al bochorno de que día a día nos desayunemos con un nuevo “caso” de mangancia o de abuso de poder. Parece como si nadie –ningún estamento—se librara ya de este hecho política y cívicamente calamitoso, pero todo lo malo puede empeorar, como demuestra la noticia conocida ayer de que el Fiscal General de Andalucía ande investigando ¡al propio Tribunal Superior de Justicia (TSJA)! para comprobar si prevaricó o no al declarar urbanizable el suelo de El Algarrobico. Sólo el hecho de ver a esos altos magistrados presuntos de prevaricación basta para demostrar que estamos tocando fondo.

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