Nada de “búlgaro” ni de “soviético”. El Congreso de Chaves pasa de esos ensayos de abrumadora mayoría para apuntarse a la unanimidad. No respetan ya ni el sentido común, que hacía que, en las Cortes franquistas y en aras de la verosimilitud, se adjudicara a unos cuantos ‘procuradores’ el ingrato papel de la abstención o el voto en contra. A nadie se le ocurre decir, en serio, que en un partido tan grande, aunque se trate de un congreso de compromisarios “colocados” sin excepción, no hay un solo voto discrepante y menos tras el significativo silencio con que el día anterior acogieron esos mismos votantes el ofrecimiento continuista de Chaves. Se han ‘pasao’, ciertamente. Estas cosas suelen pasar cuando la confianza se desborda confrontada, sin embargo, al sentido común.

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