Yo no sé si Obama será o no el negro que tenía el alma blanca, como parece creer medio mundo, pero sí que voy viendo, a medida que pasa el tiempo y el hombre se va retratando con sus decisiones, que media una distancia notable entre el personaje que nos vendió la propaganda –cierto que a demanda de nuestros propios deseos—y el que realmente reina en el Despacho Oval. Ya nos inquietó su defección  cuando renunció a cerrar Guatánamo y exigir responsabilidades a los torturadores y más, qué duda cabe, cuando comprobamos que su prometida pacificación de Irak decaía poco a poco al tiempo que presionaba a todo quisque para relanzar la guerra en Afganistán, aventura en la que nosotros mismos andamos metidos hasta las trancas por esa ministra pacifista que ha aprendido en el poder que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y ahora, en fin, tras el susto del atentado frustrado del avión que Al Qaeda ha reclamado como propio, vemos a nuestro eximio presidente pactando con Yemen las condiciones de un nuevo frente bélico en el que perseguir y exterminar a la gusanera terrorista. ¡Un presidente que llegó como esperanza blanca de la paz y lleva tres guerras al retortero! Realmente, ni siquiera quienes le mantenemos nuestra confianza casi intacta, podemos evitar ese contraste ciertamente abrupto que se da entre el hombre que llegó predicando la paz y el mandatario que se ha visto arrastrado a una situación militar peor si cabe que la de su antecesor. La política es muy distinta cuando se ofrece desde las nubes del deseo de cuando hay que enfrentarla con los pies hundidos en el barro. Obama empieza a saber ahora cuánto vale el peine bélico que él reprochaba a Bush, como ZP se está enterando de que una cosa es fareolear con una retirada de tropas y otra muy distinta verse obligado a participar a cara de perro en una guerra sin probable salida como la de Afganistán. Los dos merecen respeto, por supuesto, como los demás nos merecemos un reconocimiento proporcionado.

 

Es de temer que el fundamentalismo islámico acabe desencadenando un conflicto de proporciones inimaginables de momento. Y el poder ha enseñado a Obama la dura lección de la realidad forzándole, sin duda, a adoptar posturas que antier mismo habría criticado con ferocidad si las hubiera adoptado el rival. Porque no sabemos que sería de ese líder mundial si cualquiera de esos conflictos se le convierte en un nuevo Vietnam y menos si llegara el caso de ver a sus tropas pillando por las bravas el avión evacuador. No es justo culpar a Obama por reaccionar como parece imprescindible. En cualquier caso, nuestros pacifistas van a tener cada vez más problemático acogerse a su sombra.

8 Comentarios

  1. La esquizofrenia de la Cultura Occidental lleva a situaciones rocambolescas.

    Hedonismo, hipocresía y alienamiento colectivo son las causas que están haciendo posible la llegada de una nueva Edad Media.
    Eso…. siendo optimistas.

  2. No tengo nada de brujo y mucho menos, vocación de profeta. Pero el Negro ha debido empollarse bien el inacabado mandato de JFK y sabe que los halcones están ahí, por muchas palomas que revoleteen en la White House. Si se achica en algún momento, me temo que no faltaría un francotirador en cualquier ventana insospechada, aunque él y la cada vez más oronda Michelle hayan renunciado a los descapotables.

    Hay rutas que no tienen más que una senda y, o sigues por ella o estás más perdido que el barco del arroz. Creo que son cuatro presis yankees los que han sucumbido rip en atentados. Estos atentados fueron muchos, muchos más, pero la ley no escrita impone que los que no tienen éxito, nunca llegan a la opinión pública. No sabemos si B. Hussein Obama ya ha tenido conocimiento certísimo de que su crespo pelito haya olido a pólvora en más de una ocasión. Porque sería el fuego amigo y no el alqaedista el que se lo llevara a Arlington.

    Qué pesaíto soy: no descorchen cava, mis amigos. O champán allende el Pirineo o cavas menores, del Ebro p’abajo, o sidrina, o cavas menos odiosos o un oloroso dulce a sorbitos. Pero cava polaco, no. Si ellos no nos quieren, por qué hemos de hacerles más ricos.

    Que el 10 haga desparecer el mal vajío del p… 9. Bss.

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    Soy Marta y me he permitido colgar las palabras de don Yamayor en esta página pues estaban en la precedente.

    Creo que los presi, i,cluido el de la nación más poderosa del mundo tienenpoca libertad de maniobra o como dice tan bellamente nuestro anfi “La política es muy distinta cuando se ofrece desde las nubes del deseo de cuando hay que enfrentarla con los pies hundidos en el barro.”
    Buena salida de año , exquisita entrada y mejor continuación si posible.
    Besos a todos.

  3. Gracias, madame. Es usted un cielo. Por eso se merece que el Ídem le depare toda suerte de cosas buenas en el 10. Mil besos, encanto.

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