Mientras el Gobierno riza el rizo de su improvisado retraso de la jubilación, la Junta de Andalucía no parece ver otro remedio en casos como el de los parados de Delphi –en los que lleva gastados 120 millones de euros, 63.000 euros por despedido—que rebajar aún más la edad para el descanso estableciéndola en la cincuentena. Eso no es nuevo, desde luego, porque hay miles de “jubilados juveniles” desde hace años, muchos de ellos engrosando el mercado negro de la economía sumergida, incluyendo a los cincuentones con los que no se sabía qué hacer en TVE. Pero esta es una prueba más de improvisación y falta de criterio que no permite confiar en estas autoridades rendidas a la crisis con armas y bagajes.

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