Parece ser que la popularidad del presidente Sarkozy atraviesa su peor momento. En diciembre pasado aún lo valoraba bien la mitad de sus votantes. En febrero ya se notaba el descenso del entusiasmo y las encuestas reducían a un 41 por ciento el núcleo duro de su feligresía. En mayo ese aprecio que mengua va ya por el 28 por ciento y amenaza, además, con la figura emergente de François Fillon, su jefe de Gobierno, que crece sin prisa pero sin pausa. Al parecer los grandes desilusionados son los ‘mayores’, que fueron el grueso de su aluvión electoral, pero también los obreros y los profesionales de nivel medio, un dato en el que resulta difícil no evocar el consabido complejo moralista de la pequeña burguesía tan brillantemente descrito y explicado por Marx, que conocía por experiencia propia ese sector social. Ahora bien, no son sus graves aplazamientos de promesas, ni los rigores de una política social que amaga con apretar el cinturón, exprimir la productividad y devolver la capacidad adquisitiva a las clases a las que la crisis ha puesto en mayor precario, sino, al parecer, su imagen privada, la envidiada foto de su vida íntima volandera entre dos bellas mujeres que las revistas del corazón exprimen sin cesar, las que lo perjudican. Curioso e instructivo efecto: incluso los países más ‘liberados’ respetan la seriedad del monógamo, toleran la aventura del bígamo, condescienden con el mariposeo masculino, pero se retraen ante el espectáculo de la frivolidad. La Francia en que el protocolo cortesano  adjudicaba a la reina un puesto de respeto para dar preferencia a la ‘favorita’ es un mito liquidado. Hoy es en la católica Polonia o en la España de María Santísima donde la tolerancia juega a favor de la fama del líder mientras que en la “Francia impía” hasta los jóvenes, cuyo descenso en la estadística de la fidelidad también ha sido notorio, se decantan por el mandatario serio que duerme en casa y gasta zapatillas de felpa. Está visto que el fundamentalismo moral del “american way of life” ha acabado por llevarse de calle a Voltaire y a Laclos juntos.

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 Estoy convencido de que para los franceses (bueno, quizá no sólo para ellos) la discreción y la fidelidad han sido tradicionalmente una exigencia exclusiva que el patriarcado imponía a la mujer y tendía a disculpar al varón. Lean a Stendhal, a Proust, a Regnier (ejem), a Giradoux: verán a qué sórdido machismo ha quedado reducida la libertad ‘ilustrada’. En un libro menos conocido, Paul Bourget –el fino y olvidado promotor de la “novela de tesis”– decía una de esas chorradas cursis que no se olvidan nunca –“El flirt es la acuarela del amor”– pero que es más que probable que sobrevivan y se transmitan de generación en generación incrustadas en la amígdala cerebral del macho dominante. Ahí tienen a Sarko, maqueando impenitente pegado a la jareta de la Bruni mientras se despeña en los sondeos y por el país profundo comienza a trajinar la fronda que alimentan a dos tetas la envidia y los prejuicios. Es verdad que en Francia es posible ver todavía un funeral, como el de Mitterand, con dos viudas desoladas, pero esas son las cosas del carisma, como lo demuestra que también le pasan por alto a ese imaginario sucesor de Napoleón su colaboración con los pronazis de Vichy. La perceptiva pública es sumamente rígida, casi calvinista, con la intimidad cuando ésta se pasa en la inevitable competición y provoca, deliberada o ingenuamente, el sentimiento de envidia. Tal vez por eso los franceses le pasen por alto a Sarko su proyecto de apretar las tuercas y reducir el empleo público pero no la exhibición de felicidad que se desprende de su crónica sentimental. Esa perceptiva es muy primaria y acaba siempre en la olla podrida en la que borbota la moralina mesocrática. Vale que haya que echarle paciencia a la cosa y darle tiempo al líder para sus reformas del Estado pero una Bruni, convénzanse,  no se perdona así como así.

9 Comentarios

  1. Monsieur Laclos, Pierre se tenía que llamar, con sus ‘liaisons dangereuses’ tenía su marco y su época. Como su coetáneo el ‘Divino Marqués’.

    Hoy las cosas han cambiado que es una barbaridad. El líder, por ahora, del mundo es una joven nación aunque hija de la vieja y p… Europa que, como esos hijos puritanos hijos de padres disolutos, o hijos putañeros, hijos de unos padres sensatísimos y beatos, reaccionan a la contra de sus progenitores.

    Conviven no obstante, una a cada lado del Charco, las dos formas de enfrentar la vida. (…Dicterios al gobierno reaccionario, y augura que vendrán los liberales) como vuelven las cigüeñas al campanario, la balanza va cayendo a uno y otro lado. Clinton tocaba el saxofón a Mónica, o viceversa, mientras Reagan era un hombre de Fe, que trataba de seguir el camino de Cristo según sus fuerzas y era fiel a sus sucesivas monogamias. Sarko sigue los pasos de este último pero a una velocidad envidiable, frente a la conocida bigamia de monamí Fransuá que el Anfi apunta. Pues qué bien.

    Nihil novum sub sole, como comprobamos. (Disculparán mi torpeza para captar el interlineado pero una servidora solo alcanza a una primera lectura. Pena).

  2. No sé yo si las encuestas esas son muy de fiar, o si yo no debo fiarme de mis propias impresiones y de las de las gentes que me rodean, porque son opuestas.Mi opinion personal no viene a cuento,pero por lo que yo veo,a la gente no le importa lo que hace nuestro presi con su esposa, pero a todos les fastidia saber que van a ganar menos y que las cosas se van a poner más duras. También es verdad que en la enseñanza, por tradición ,se es de izquierdas y se protesta. Y también puede ser que la envidia cochina les lleve a disimular las razones profundas del descontento.
    A mí lo que me molesta es que tenía que hacer unas reformas y no las hace.Habla mucho, pero hacer, hace poco.Así cualquiera.
    Besos a todos.

  3. No sé silas encuestas esas son mucho de fiar, osi tengo que desconfiar de lo que veo y oigo en mi entorno, porque quizas no sea “representativo”, pero a mi alrededor a la gente no le importa lo que hace nuestro presi con su esposa. Lo que sí polesta es que haya que ganar menos y trabajar más, eso sí.
    En cuanto a mí, lo que me molesta es que habla mucho y no hace nada: así cualquiera. Tenía que hacer unas reformas, y por h o por b, no las hace.
    Besos a todos

  4. 18:18
    Qué voy a decir yo, aburrido de la política por saturación, de la francesa.

    Sí, doña Sicard, ¡¡¡LE CAMBIO A SU PRESIDENTE POR EL MÍO!!! Y además le regalo a Rajoy, a Llamazares, a Ibarreche, a Cháves y a Montilla.

  5. Doña Sicard da en el clavo con una expresión que sólo una mujer indepndiente y con las cosas claras osaría lanzar: “envidia cochina”. ¿Dónde aprendió la enjundia de nuestra lengua, querida madame? Personalmente, me sumo a esta sugerencia de nuestra “franchute”.

  6. Puestos a regalar, mi don José Elitróforo, ¿y se les enviáramos a mi don Sarko seis u ocho millones de papanatas/avestruces de aquí sous- les-Pyrenées?

    Buen sábado y mejor domingo para todos, incluidos los papanatas/papafritas.

  7. 22:43
    Pues sí, doña, y además el gallego que se me olvidó porque no me acuerdo cómo se llama.
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    Dígame, doña Shiva, si no le importa satisfacer mi curiosidad:
    Su nombre actual ¿se refiere a la poderosa divinidad indú o a la forma peculiar de muchas persona de llamar a la cabra joven?

    Le advierto que mi pregunta es inocente y si pudiera molestarle dela por no formulada.

  8. ¿qué pasa que no hay nada hoy? ¿No ha vuelto don José António? ¿o es que no funciona el cacharro este?

  9. Mea culpa. Demasiadas adversidades (no insuperables, por fortuna) me impidieron enviar ayer sábado la columna del domingo: o he hecho luego, con lo cual habrá dos temas mañana, supongo. Gracias a todos, en especial a los más fieles casineros.

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