Nadie sensato podía esperar de los controladísimos órganos de control de la política de personal educativo que echaran abajo la extravagante convocatoria que hizo el delegata de Educación, número 4 en la lista de la candidata Parralo, a la justa medida de la hija de ésta. Pero una cosa es darle vueltas al manubrio y entretener al personal, como hasta ahora venían haciendo los esforzados síndicos, y otra muy diferente tratar de darle carpatacillo al negocio en plan de dar por cerrado el escándalo. Esa “plaza a medida” será un lastre político grave sobre una frágil candidata a la que la poca gente que la identifica lo hace en función del empleo a medida diseñado para su hija. Claro que la cosa tiene mala solución, porque no van a dar a ahora marcha atrás los convocantes y los beneficiarios, pero hubiera tenido mucho sentido político elegir una defensa más sólida. No es verdad que siempre escampe, o al menos que siempre escampe a tiempo. Parralo va comprobarlo seguramente. En cuanto a los síndicos, la verdad es que a ellos, con salvar los muebles les basta y les sobra. 

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