Como ayer en Gibraleón y un día tras otro en todas partes, en Aljaraque andan echando del Ayuntamiento a los trabajadores contratados que no pertenecen a la órbita partidista del alcalde. Se trata de ampliar al máximo la ‘clientela’ en que reposa el ‘régimen’, multiplicando los dependientes del partido y excluyendo a todo el que ose pertenecer a otro. En Gibraleón, por seguir con el ejemplo, ni siquiera con una sentencia en contra desistieron del empeño en su día. Pero la realidad es que en la mayoría de nuestros pueblos rige esa contraley partidista que ya es hora de que interfieran con energía los tribunales. Aparte de que están haciendo unas Administraciones de ínfimo nivel en lugar de abrir sin condiciones las puertas al mérito. Ninguna imagen más indigna que la de una sociedad con el carné en la boca.

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