La réplica de la presidenta Díaz al portavoz del PP tras recordarle éste que ella misma firmó un dudoso convenio para beneficiar a la UGT y sacarle a colación el empleo de su marido en los cursos de formación, ha sido ésa: “En el camino del barro no me va a encontrar”. Una determinación razonable, en principio, pero que ni se compadece con la brutalidad crítica de sus portavoces, ni liquida la cuestión. Díaz debe aclarar cuanto pueda en este escandalazo, incluidos los extremos que le atañan personal o familiarmente. Si no lo hace seguirá siendo cómplice de la corrupción que es el barrizal en que el “régimen” ha colocado a la política.

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