¿Es un humano un brazo separado del cuerpo? No, por lo que se ve, y menos si tenemos en cuenta la doctrina del Gobierno de que un ser no nacido, incluso de nueve meses, es un ser vivo pero en modo alguno un ser humano. Un brazo perdido en el lance laboral o en la circunstancia que sea ya no es un brazo propiamente dicho, deja de tener relación con el Hombre, para quedar reducido conceptualmente a puro despojo, a piltrafa. Sí, no se escandalicen porque es así de sencillo, como acaba de demostrar ese explotador de inmigrantes que se lucra con el esfuerzo ilegal de esos desdichados y que cuando llega el caso de que alguno pierde un miembro en accidente, lo tira a la basura y en paz. De hecho hemos leído en las crónicas que los jueces han detenido y luego puesto en libertad “sin cargos” al desalmado que perpetró ese crimen inhumano cuando uno de sus panaderitos sin papeles dejó un brazo en la panificadora. ¿Qué es un brazo, después de todo, sobre todo si es ajeno? El derecho tiene puesto precio desde siempre a los miembros, establece lo que vale un brazo (distinguiendo entre el derecho y el izquierdo, claro), lo que vale una mano, incluso muerta, o lo que vale cada dedo según la trascendencia de su función. Vean como de antigua es la ‘cosificación’ del cuerpo. Los viejos griegos, en cambio, desde Homero a Hipócrates, no tuvieron una noción del cuerpo en su conjunto sino que veían a aquel como un agragado de miembros, cada uno de los cuales poseía entidad propia y, en consecuencia, humana. Nada que ver con la noción secularizada de nuestras sociedades en las que un ser no es humano porque aún no salió del claustro materno o en el que un brazo seccionado no tiene otro destino que la basura. ¿Y un inmigrante sin papeles, es humano un inmigrante sin papeles? Nuestra democracia en derribo acaba de demostrar que no, al menos en su perspectiva laboral o anatómica.

 

Ha habido, hay y me  temo que habrá miles de abusos sobre esa “fuerza de trabajo” que, al carecer de papeles, por lo visto tampoco tiene derechos. Lo demuestra ese jayán delincuente que alquila fuera de la ley a un hombre entero y en caso de accidente coge el brazo perdido, quiero decir la piltrafa, y la echa a la basura. Libertad sin cargos, sin embargo: eso es todo lo que el hipergarantismo que vivimos puede hacer con un patrono sin conciencia que perpetra semejante canallada. Aunque a lo mejor –nunca se sabe– el caso le vale al pobre manco una “buena nota” en su expediente de ilegal, igual que le valió el otro día al inmigrantito que se lanzó a un incendio y salvó a una mujer de morir abrasada. Total ¿qué es un brazo una vez desgajado del cuerpo? La reificación se impone: el órgano vale por su función o deja de ser tal. Un hombre, pobre se entiende, es sólo en apariencia humano. Despiezado, como los fetos de Bibiana, no hay mejor sitio para él que el tacho de la basura.

5 Comentarios

  1. Rectifico: Acabo de oir que hay dos responsables imputados y que se les puede condenar entre dos y siete años.
    Akela.

  2. Akela me ha recordado el error que cometió quien dijo que el hombre es un lobo para el hombre. Todo un insulto…para los lobos.

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