Cuando en tiempos de la Expo, Antonio Burgos inventó el “pellón” (mil millones) como nueva unidad  monetaria no sabía que andaba hablando de calderilla. Porque ahora sabemos por el “Gobierno del cambio” que lo mangado por el viejo “régimen” alcanza los 6.000 millones de euros, es decir, ¡un billón” mal contado! Se han llevado el manso y sin retorno posible lo que explicaría, en buena medida, el fracaso económico del régimen autónomo al tiempo que descubre el secreto de la larga hegemonía clientelista. No es probable, sin embargo, que la ley anticorrupción que, en consecuencia, se va a presentar ahora, acabe con el agio, porque esa inclinación a lo ajeno parece ser connatural a la especie. Y no es que uno sea pesimista pero es que eso del billón…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.