Una de las estrellas de la ‘Caverna’ radiofónica estadounidense, Rush Limbaugh, ha tenido un enorme éxito al sugerir que el logotipo empleado por el equipo de Obama para promocionar la reforma sanitaria tiene cierto parecido con la cruz gamada de Hitler. La siguiente ha sido inundar los numerosos mítines y foros que esta temporada se celebran en el país, de pancartas que junto a la dichosa cruz exhiben la imagen del Presidente con el labio infamado por el bigotito del monstruo. Es la reacción ultraconservadora, apoyada sin reservas por el partido republicano, que ve en la reforma una amenaza a los intereses de clase que representa y siente en el bolsillo, como es natural, el estímulo gracioso que le otorga la industria de la salud. Los datos son, sin embargo, incontestables, por ejemplo, que catorce mil ciudadanos pierden cada día, por diversas causas, su seguro de asistencia, y cuarenta y siete millones carecen hoy por hoy de cualquier tipo de derecho a esa asistencia elemental. El ambicioso plan de Obama de mejorar las prestaciones ya existentes y extenderlas al resto de la población de manera que ni un solo ciudadano se quede al descubierto es, sin duda, el proyecto social más ambicioso emprendido nunca en los EEUU y ésa `puede que sea la razón por la que está siendo hostigado sin miramientos por el amplio sector del paisanaje que entiende la igualdad como una amenaza a sus privilegios. En Michigan o en Missouri la batalla ha subido de tono al punto de exigir importantes refuerzos policiales en los actos propagandísticos y no ha faltado alguna amenaza de muerte en el buzón de algún representante (Brad Miller, de Carolina del Sur). Por su parte, la fracasada Sarah Palin hace méritos negros en esta campaña difundiendo la idea de que esta revolución sanitaria amenaza de muerte a los más débiles, y dejándose retratar bajo la pancarta de la svástica y el bigotito. Nunca un objetivo más benéfico ha sido tan brutalmente rechazado. Obama va a tener que achuchar duro si quiere sacarlo adelante.

El desmontaje del ya de por sí reducido sistema de protección sanitaria yanqui ha sido hasta ahora una tarea compartida por demócratas y republicanos. Me lo contaron con detalle una noche, cenando el Village de Nueva York, dos médicos españoles que habían hecho carrera racionalizando esa tarea precisamente en aquella Babilonia, y desde entonces se bien lo que ahora anda averiguando Gallup, a saber, que para negros e hispanos la prioridad es la asistencia de los desvalidos, mientras que para la gran masa caucasiana lo que importa es la reducción del gasto. Obama lo tiene crudo, pues, a pesar de sus arrebatadores carismas, y su magnánimo proyecto está todavía, como quien dice, en las nubes. A nadie le gusta que le injurien el póster con ese bigotito ominoso ni que le toquen el bolsillo en nombre de la solidaridad.

21 Comentarios

  1. Supongo que ese ambicioso plan de Obama para no dejar a nadie “al descubierto” en cuanto a cobertura sanitaria incluirá que, paralelamente, nadie quede al descubierto en contribuir forzosamente a la financiación de ese sistema. Y ni siquiera esto es garantía de sostenibilidad.

    Tengo entendido- y abierto estoy a correciones- que los sueldos de por allá son comparativamente más generosos, entre otros motivos, por la ausencia generalizada de esa detracción forzosa en la nómina en concepto de sostenimiento del sistema sanitario público.

    Dudo que la mentalidad americana se decante por unas prestaciones sanitarias igualitarias (para “todos y todas”) y renunciar a cierta forma de controlar la forma en que se gestiona el dinero recaudado, así como a mantener ciertos estándares de satisfacción en el trato al paciente.

    Por otra parte, me parece detectar en ciertos sectores sociales de nuestro país una tendencia inversa. Algo así como “déjeme que yo pague a la aseguradora que yo quiera: no quiero financiar un sistema público que me obliga a esperar infinitas horas o meses para una cura de urgencia o una intervención programada”.

    Sdos.

  2. Será la prueba de fuego, no sólo por las razones “privadas” que da don Rafa, sino por la presión de la “industria de la salud” y sus poderosos lobbies. Obama ha apostado alto porque sabe que si gana es batalla habrá ganado la guerra… social. Por encima de las dificultades, que serán muchas, por encima de las presiones de todo tipo. No hay progresos que merezcan la pena y puedan conquistarse gratis total. Ni mucho menos.

  3. Magnífico art. GM es de los que saben distinguir el trigo de la paja en esto de la sanidad. ¿Será por su hipocondría confesada? No lo creo. Apuestro por su snetido común y su penetrante inteligencia, además del peso que le proporciona su cultura.

  4. Me ha parecido muy interesante al respecto de este tema -que oportunamente, como de costumbre, trae a nuestra contemplación jagm- la explicación que ha dado Vicens Navarro ( http://www.vnavarro.org/?p=3234&lang=es ) del modelo liberal americano, por el que hay bastantes personas del mundo empresarial y/o político que suspiran por introducir aquí (como ha pasado con el mundo de la Universidad). Copio sólo un fragmento de la parte que suele ser más olvidada:

    Este sistema fue resultado de la alianza política entre las grandes empresas de EEUU y las compañías de seguro. Las primeras querían controlar a la fuerza del trabajo pues, cuando el trabajador pierde su puesto de trabajo pierde, no sólo su salario, sino también su cobertura sanitaria y la de su familia. El impacto disciplinario de tal sistema es enorme. El trabajador se lo piensa dos veces antes de enfrentarse con el empresario. Ésta es la causa de que EEUU sea el país de la OCDE que tenga menos días de huelga al año. Ello explica que los sindicatos siempre hayan intentado desligar la cobertura sanitaria de la situación laboral del trabajador, promoviendo la universalización de la cobertura sanitaria (tal como propuso el grupo de trabajo de la Casa Blanca, presidido por la Sra. Clinton, del cual yo era miembro). Esto significaría que todo ciudadano o residente tuviera derecho de acceso a los servicios, derecho al que se oponía, hasta hace poco, el gran mundo empresarial, que prefiere que la cobertura sanitaria se haga a través de las empresas, para controlar mejor a los trabajadores. Esta oposición empresarial, sin embargo, comienza a diluirse, puesto que el enorme encarecimiento de las pólizas de seguro sanitario hace que General Motors, por ejemplo, gaste en aseguramiento sanitario para sus empleados más que en cualquier otro input de la producción en automóviles (sea éste acero, neumáticos, o lo que sea). Por cada coche fabricado, General Motors destina 1.600 $ a tal capítulo, mientras que Toyota en Japón destina sólo 74 $ (en impuestos) como su contribución a cubrir la sanidad de los ciudadanos (que son sus empleados). De ahí que algunos empresarios comiencen a tener dudas de los beneficios de tal sistema, pues afecta negativamente su competitividad internacional.

  5. Interesante tema, e interesante comentraio el proporcuionado por el profesor Chic, siempre atento también al trapicheo universal en que se funda el Sistema.
    El caso de Obama y su reforma sanitaria es sangrante, o lo será, porque me da en la nariz que lo va a perder en todo o en parte sustancial, tales son los intereses que se juegan en el envite. Los USA no son una nación igualitaria sino meritocrática, y eso ya es algo, incluso mucho, pero no bastante para poder predicar la justicia en la vida de sus ciudadanos.
    PD. ¿Podría el anfitrión revelar los nombres de esos españoles, “gargantas profundas” que le hicieron la revelación en Nueva York? Supongo que no.

  6. (Creo que supone bien, mi don Pangly. Ya sabe, las fuentes…) Pero el conocimiento de los Medicare y Medicaid vigente en USA, nos lleva a pensar que se parecen mucho a la Beneficiencia que regía la sanidad española hasta los primeros años 40, con la creación del SOE -ojo, sin P- e incluso después, pues esta SSocial nuestra solo abarcaba al principio a un espectro reducido de la población. Excluidos autónomos, campesinos y peonajes varios. En el haber de la Pezoe, este sí con P, está la universalización de la asistencia sanitaria, incluídas sus lamentables lagunas también.

    Envidio hoy por algo más a mi venerado don Chic: además de por ese apellido y por su amplia repercusión social y académica, por navegar en aguas de tanta altura. Como queda apuntado, y ayer o antier mismo se tocaba el asunto, USA es un gran país con grandes virtudes y enormes defectos. Y no son los republicanos solos quienes practican y se benefician de ese capitalismo feroz que se practica por allí.

  7. Deliciosa es la anécdota que da título a la columna, y muy expresiva de lo que es capaz del imntegrismo radicalísimo en USA y en la Chimbamba. ¿No están asistiendo aquí a la estrepitosa pelea entre los aborteros progubernamentales y los provida cerrados a cualquier tipo de diáogo? El progreso de los pueblos, como uno de los nuestros ya da dicho, no se consigue sin estas tiranteces. Y Obama ha escogido ese objetivo maximalista sabiendo lo que hacía. No es comparable, de acuerdo, pero a mí me recuerda la apuesta zapateril por el fin de ETA “a cualquier precio” (…barato”) que ocu´pó la anterior legislatura, cuando todavía no nos mordían los zancajos los galgos de la crisis.

  8. Pues yo le voy a recomendar el texto de V. Navarro a Dª Esperancita Aguirre que seguro le va a encantar. Esa dama de hierro tan venerada y tan…. “chic” para algunos.

  9. Y hace bien, amigo Chispa, pero ya de paso ´recomiéndeselo también a un buen montón de barandas, chics o no, que buena falta les hace. ¿Qué tiene doña Esperancita, que hace la tira de kilóm,ertros de Metro al año que no tenga don Pepito Grig-nan, ese “doméstico” de los pepiños en la subida al Turmalet de nuestra crisis galopante? Seamos justos, don Chispa (o doña Chispa, ahora que caigo).

  10. A un americano “profundo”, y no hace falta que sea del Klan, sólo con tocarle al bolsillo, real o imaginario, ya le están reventando la gónada. Por eso no me extraña al alucinación ( he visto ese logotipo y nada de nada, puieden creerme) de Mr. Limbaugh, que estoy seguro que han “visto” también sus seguidores, que no son pocos.
    No le demos muchas vueltas: a un país grande, enorme, poderoso y dotado de vigor como los EEUU no se le puede pedir que presicnda de sus monstruos. Fíjense que ese mismo personaje lo que hace es escupir sobre la memoria de Hitler.

  11. Demasiado pronto para un fracaso. Esa es la única ventaja que cuenta a favor del proyecto sanitario de Obama, perder esa batalla sería echar abajo un m,ito que los EEUU y el mundo occdental en general (es decir su satélite) no pueden permitirse.

  12. Pues las ganas de desmantelar la sanidad pública, D. Eleuterio, por ceñirme al tema de hoy. No se ponga Vd. así, por dios.
    (Y señorita si no le importa)

  13. Lo de la asistencia sanitaria en EEUU es realmente tremendo. No se explica un país tan rico y evolucionado, manteniendo un régimen que excluye de todo auxilio médico a los millones de ciudadanos que consigna la columna. Yo creo que Obama ha tirado por elevación, dispuesto a llegar a un acuerdo con los resistentes y quedarse en un término medio, en una victoria relativa. No vamos a tardar en comprobarlo.

  14. Tema gracioso y de gran importancia, al mismo tiempo, porque es posible que Obama se juegue demasiado a esa carta siendo él tan necesartioo en estos momentos de escaso o débil “leadership” internacional. Ganará esa batalla. no obstante, posiblemente como dijo hace un momento el señor Cura (que de pueblo debe tener lo que nosotros de tenores).

  15. No me puedo resistir a recomendar a la Sta. D. Chispita (y al Sr. Navarro) otra lectura, una de mis favoritas. Por si está de humor.

    “Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
    Para la libertad, mis ojos y mis manos,
    como un árbol carnal, generoso y cautivo,
    doy a los cirujanos.”

    Y hasta cantada: http://www.youtube.com/watch?v=grdTe5IZqkY

  16. Me encanta D. Rafa, ya veo que he tocado cierta fibra sensible al criticar a Dª Esperancita y lo sigue rumiando a base de demagogia y cobardía del día después, por lo que me decepciona un pelín. Y me desconcierta, por que al igual que la Aguirre yo lo veo más de Julito Iglesias, heeeeeeey.

  17. Y no es demagogia, Dña. Chispita (ahora sí que me he quedado rumiando), es que le he metido el gol por la esquina izquierda de la portería mientras usted esperaba el balón por la derecha.
    No soporto a Julio Iglesias.

  18. Ay D. Erre que Erre, mi humor está a prueba de bombas incluso de intentos tan burdos como el suyo. Es la gente obsesiva y rencorosa como Vd. quien no me hace ni pizca de gracia. Vaya por la sombrita, criatura.

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