Mal debe de andar el PS francés cuando se movilizan frenéticamente los ‘fieles’ del partido frente a la ola de críticas que lleva camino de convertirse en tsunami. El siempre mediático Jack Lang, ya con un pie en el proyecto sarkozista, acaba de describir al viejo partido referente de la socialdemocracia europea como un árbol seco y ya sabemos cual es el destino previsible de todo árbol seco. Otro activista que no para esta temporada, Manuel Valls, habla sin tentarse la ropa de riesgo de muerte y desaparición del partido tras acuñar el lema “Cambiar o morir” que está haciendo furor entre la masa crítica. En el ‘Financial Times’ puede leerse la filípica de Julián Dray tratando de incompetente a la actual responsable de la organización, Martine Aubri, mientras la rival de la jefa, la correosa ‘zapatera’ Ségolène Royal, anda desaparecida en combate y el prestigioso dirigente de la nueva izquierda socialista que reclama la refundación, Arnaud Montebourg, anuncia que el partido está en peligro de muerte y que no es posible mantenerlo conservado en formol. Es evidente que algo falla en la base de la socialdemocracia tradicional europea cuando se toma a Obama por un socialdemócrata, como se hace aquí en España, y cuando la realidad es que se han volatilizado tanto los contenidos clásicos como los modernos de esa izquierda moderada o, como decía André Gorz mientras duró la ilusión de los años 60, “reformista no reformista”. Nadie le encuentra su lugar adecuado a la izquierda y menos al batiburrillo socialdemócrata, sobre todo una vez que la crisis ha puesto en almoneda la esperanza galbraithiana en el ‘Welfare State’ como panacea universal. No era sólo el “socialismo real” el que se vino abajo con el muro; también se derrumbó con él su contrahechura liberal y moderada. Una lástima, pero hay que reconocer que resuena cada día más el ominoso término radical que tanta murga dio en tiempo con los “socialtraidores”.

Y lo malo (o lo bueno, eso ya se verá) es que desde enfrente, los liberal-conservadores, es decir, los sarkozistas, ensayan sin prisa ni pausa una suerte de alianza libre a la que están incorporando estrellas fulgurantes del paisaje de la izquierda, desde Strauss-Kahn a Michel Rocard pasando por Lang y el nieto de Mitterrand. Quizá la propuesta cínica de que, en el fondo, hoy no existe diferencia sustancial entre derecha e izquierda está imponiéndose en la práctica política, algo que podría explicar el caos sin perspectivas en que anda sumido este último sector lo mismo en Francia que en Alemania, en Italia o Inglaterra. ‘Sarko’ ha apostado por la eficacia, por no mirarle a nadie el carné y por practicar una especie de “política de concentración” incondicional a la que se han apresurado a alistarse grandes líderes del socialismo histórico como los mencionados. Igual se impone con retraso la idea del crepúsculo de las ideologías que inventó Daniel Bell y copió aquí Fernández de la Mora. Lo cierto es que estamos en un momento crucial del modelo político habitual en nuestras democracias, por más que en España ni se hayan enterado los capataces del cortijo.

8 Comentarios

  1. La antigua preoicupación de jagm por la crisis de la izquierda europea y más todavía por la francesa, que a la vista está que él conoce como pocos. Una lástima que estos temas no interesen más en este Casino, aunque hoy quizá se explique el silencio por la tardanza de la columna asistida por el calor.

  2. Un artículo documentado que está diciendo que quien lo escribe está preocupado por la situación política, viendo a los suyos en la cuesta abajo. Lo que no se le puede negar es buen pulso y entereza a la hora de escribir con fundamento y mesura. Me pregunto cuántos articulistas habrá hoy en España en condiciones de opninar sobre Europa y sus cosas como suele hacer este señor, con quen no comparto ideas fundamentales.

  3. Eso ya se veía venir y hace años que las distinccines derecha izquierda se van borrando. Cada cual que haga la prueba y verá que nos parecen bien decisiones o propuestas de la izquierda y de la derecha indiferentemente.
    El Partido socialista francés desaparecerá si no aparece alguien que le dé sentido a la lucha y proponga algo que entusiasme a la gente.
    A Sarko hay dias en que sí o otros en que no. Lo importante son los resultados y éstos no son muy convincentes: el paro cunde y Francia se esta volviendo un desierto industrial. Las pocas empresas que resisten expatrian sus plantas ante la ira y la impotencia de sus empleados.
    Triste, muy triste.
    Besos a todos.

  4. La crisis de la socialdemocracia es un clamor. Lo que vivimos en España es una excepción, lo que no sé si es bueno o una vez más es nuestra manera de llevar el paso cambiado con el continente.

  5. Hay que reconocer a la columna su densidad y documentación, productos de un esfuerzo continuo por estar la día de lo que se cuece por ahí fuera. Creo con Nemo que el asunto de fondo es esa crisis del socialismo moderado o descafeinado que hace años que n o sabe qué hacer consigo mismo. Me temo que estas cosas opcurren cuando un partido vive más pendiente del rival que de sus mismos problemas.

  6. Bien conocedor, que es cosa rara en España, y muy buen pensamiento en torno a la realidad francesa de su política y de su gauche.

  7. Mas vale tarde que nunca. Los socialdemócratas europeos siguen dando bandazos porque ya ni siquiera les vale su papel de “izquierda buena” frente a lo que había al otro lado del muro: luchas intestinas, cambios de poltronas al mejor postor, y de partido si hace falta como en Francia y otros sitios. De lo he leído me quedo con lo dicho con Dª Marta porque ha dado en la clave y en lo que piensa la mayoría: hoy por hoy no hay ideología que resista una mala gestión de la economía (no me refiero al camelo de aquí) y que ponga en peligro al monstruo hedonista de nuestra sociedad de consumo. Triste o no es lo que hay.

  8. Este mandatario francés aunque raro y excéntrico es en igual medida eficiente y serio, naturaleza a copiar por los que nos gobiernan en este nuestro pais.

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