El buque encallado en Gibraltar –es decir, en nuestra costa– podría hundirse en cualquier momento con sus quinientas toneladas de combustible a bordo y sus 29.000 de chatarra. La autoridad de la colonia británica ha decidido suspender los trabajos de extracción ante ese riesgo y las españolas parece que se mantienen al margen, más o menos dispuestas a verlas venir. No es dudoso que cualquier día ocurrirá en la bahía algecireña una catástrofe y ello es lo que convierte en incomprensible que el Gobierno español no haya adoptado todavía un plan adecuado por si ocurre (o “para cuando ocurra”) lo peor. Chaves fue una vez a manifestarse a la zona, ni qué decir tiene que contra el Gobierno rival. Ahora, aunque se llegue a ver un ejemplar en ella, verán como sigue de vacaciones como siguió cuando ardió el monte entre Huelva y Sevilla. Vivimos de milagro. Y encima, como el Gobierno es “amigo”, ni siquiera tendremos derecho al pataleo en plan gallego. Un chatarrero encallado: no es mal logotipo para la “Segunda Modernización”.

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