La propuesta de la cómica ministra de Igualdad de introducir en los estudios universitarios el feminismo como “asignatura troncal”, ha despertado, como era natural, no sólo el debatillo hilarante sino la rechifla generalizada. Se entiende que esa ministra inaudita ha debido tener una experiencia universitaria de esas superficiales que hoy abundan en nuestros planes de estudio, y por ello que su idea de la universidad alcance semejantes cotas de inopia, pero menos admisible es ya que quien sea su responsable en el Gobierno de la nación le permita hacer un ridículo que, sin duda, implica al órgano en su conjunto. Es verdad que en el origen de nuestras Universidades –creación  todas ellas, como sus predecesores, los Estudios Generales, de la de cultura cristiana—el modelo docente estuvo sometido a la ideología pura y dura, pero no lo es menos que, siquiera desde el siglo XVIII, el Poder comprende la necesidad de reservar su ámbito para el conocimiento científico, al margen de esa cuota ‘ideológica’ que subyace y pasa de matute en cualquier proyecto socializador. En el XVIII, una universidad española invistió  a la primera doctora europea, María Isidra de Guzmán, y la historia es testigo de la dura lucha que durante las dos centurias siguientes ha debido librar la “universitas” para consolidar un modelo cultural al tiempo que se abría a amplios sectores sociales, incluido el femenino. Un intento ideológico como el que propone esta prenda no se daba desde la ocupación ideológica de la universidad por los fascismos a partir de los años 30, como lo prueba que las instituciones universitarias confesionales marchan hoy separadas cada cual por su senda. No tengo ni idea de cómo le habrá sentado al ministro Gabilondo esta regia bobada pero me da el pálpito de que, como la inmensa mayoría, habrá visto en ella una manifestación más del ‘género bobo’.

 

¡En manos de quién estamos, Dios de mi alma! ¡La enseñanza hecha unos zorros, la Universidad en crisis abierta y el Gobierno proponiendo incluir una ideología sectaria en los planes de estudio! Doy por descontado que mucha y mucho feminista se desmarcarán de una ocurrencia tan insolente como estúpida. Lo malo es que, rechazada o exitosa, la autora de la bobada forma parte hoy del Gobierno de España. El peor Gobierno de nuestra historia, quizá, mejorando al que, a causa de nuestras culpas, se nos puede venir encima de un momento a otro. Aparte de que a la mujer no la han liberado estas amazonas en  nómina, sino el progreso ineluctable de la sociedad. Éstas más bien ridiculizan esa revolución. Es lo que tiene de perverso vivir de lo que se predica.

6 Comentarios

  1. Vaya cachondeo! Dentro de poco nos ponen el bachiller macramé, porque hay que dignificar el trabajo manual.
    Un beso

  2. No soy yo quién tiene que realizar la hazaña de convertir el Feminismo a secas, en una asignatura troncal pero no se me alcanza cómo saldría el programa de la asignatura.

    Lección primera: 1- hombre y mujer diferencias biolícas y sexuales.
    … así hasta llegar a
    pregunta 14 – el hombre y la mujer frente al uso de tacones altos y finos. etc.
    Nota : Sólo tengo hijas y nietas y las veo tan dignas y respetadas que, a posteriori, no creo en absoluto que ellas hubieran tenido que cargar sus exámenes con definiciones y reglas de una Asignatura inconcebible .
    El Feminismo es un movimiento social, (ya menos necesario debido al progreso de determinadas civilizaciones – a menos que se llegue a la útopica Alianza que propone el «buenismo» de quien nos gobierna ahora-Pongo por caso que la Teológía fue una asignatura en determinados ámbitos (y la Religión la tuvimos que estudiar como tal muchos de nosotros) pero desde hace siglos fueron suprimidas como «asignaturas troncales» para el que quiere llegar a ser, digamos que, químico.

  3. Esas «marías» de que habla el sensato Verolupi nunca fueron «troncales». Por lo demás, ja deja bien claro que no es lo mismo una ciencia, una disciplina, que una ideología, y hasta dice que estas ocurrencias son las primeras desde que en los años 30 los fascismos introdujeron sus ideologías en la enseñanza. Recordemos el caso de K. Schmit o Heidegger en la Alamania nazi, o elmucho más próximo de la EENacional en el bachiller y la universidad.

  4. «Naturalemente, hijo, orchata se escribe con ‘h’. Si no, se pronunicaría orcata».

    Ay, ay, los malévolos duendecillos de las linotipias, los bits que deforman los sonidos digitales, o su transcripción. La menestra Bibi quiso decir «tronchales», de troncharse. Que no sus enterais, pardillos.

  5. Cosas de chica, tengan comprensión. Si quieren irritarse, háganlo con quien la «inventó». Lo que es acertadísima es la comparación que hace el columnista con las viejas imposiciones «ideológicas», tanto la eclesiástica como la de los totalitarismnos modernos. La Universidad no estás para juegos.

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