A esa IU que se postula cada vez que habla como referente ético y moral de nuestra degradada democracia le ha llegado, a su vez, su correspondiente prueba del 9: la de mantener o excluir de su lista municipal de Sevilla a un doble imputado. Y en esa coyuntura, Valderas se ha visto forzado a descalificar a su otrora jefe de filas, Llamazares, por haber solicitado éste y su grupo que el candidato en cuestión diera “un paso atrás”. Predicar y dar trigo no es lo mismo, evidentemente, pero IU debe entender que si mantiene su decisión tendrá que guardar silencio frente a sus competidores reos del mismo pecado aparte de soportar que sus propios votantes se pregunten por la naturaleza de las aldabas que pueda tener el bi-imputado.

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