En este año de gracia vamos a celebrar varias y trascendentes efemérides. El centenario vivo de Lévi-Strauss, para empezar, hoy tan olvidado como demuestra el sepulcral silencio de la prensa española (no de la francesa ni de la italiana, por cierto) sobre su obra colosal y durante muchos años canónica en tanto que su teoría de la estructura constituyó un raro antídoto del funcionalismo y de paso frente a un marxismo del que, sin embargo, él mismo se declaraba feudatario. Será este también el año de la astronomía y parece que su celebración tendrá un marcado carácter popular, entre otras cosas porque los sabios han caído en la cuenta de que las preocupaciones que a ellos les embargan son más o menos las mismas, salvadas las distancias, que las que encocoran al personal de a pie. Y por si algo faltaba, vamos a vivir el segundo centenario de Darwin, hay que suponer que entre el estruendo de la discusión entre integristas y razonantes, que no se resolverá nunca, probablemente, como hace mucho que predijo alguien. En estas páginas, mi compadre Arcadi Espada ha escrito un finísimo y breve apunte sobre las razones del rechazo de la teoría de la evolución, según él la primera hipótesis científica que considera un mundo sin  Dios y que no comparto pensando en en los Protágoras, D’Holbach, La Mettrie, Marx y tantos teóricos como dedujeron y describieron un estricto desarrollo inmanente de lo real, de la vida, de lo humano. Muy modestamente pienso que –al margen de la fe—tan admirable e indemostrable sería esa “hipótesis sin historia” que, según Arcadi, es un mundo abandonado a su suerte, como un universo regido por un plan (recuerden a Theilard) que confiere sentido y ajusta piezas sin dejar de presentar caras oscuras. No creo que estas efemérides vayan a ser muy atendidas teniendo enfrente la crisis devoradora y el espectáculo de un mundo que se destroza a sí mismo aquí y allá cada dos por tres. Pero sería bueno porque no sólo de pan vive el hombre, ni siquiera el que desciende del mono.

                                                                     xxxxx

Un tío con tanta cachaza como Balzac, y que tan bien conocía los entresijos del mundo y de la vida, dejaba caer en una obra bien poco leída, “Le Catéchisme social”, la idea de que una sociedad sin ningún Dios se apresuraría a inventar uno. Yo creo que es más fácil (es un decir): nada tan difícil como hallar el sentido de lo creado y evolucionado, pero nada tan difícil también como explicar ese despliegue fastuoso sin el apoyo trascendente, es decir, sin eso que los creyentes llaman “el plan de Dios” y los ateos de ninguna manera. Y claro está, nada tan razonable como la conciliación de ese “plan” genesiaco enteramente inmanente con la tesis de que lo creado evoluciona en unas condiciones y según unas reglas (leyes) que tanto trabajo cuesta imaginar espontáneas como demostrar providenciales. Cuando la hija de Newton abrió su famoso y secreto baúl, encontrón dentro extensas reflexiones metafísicas y teológicas, aparte de juegos alquímicos, y lo único que sacó en claro del hallazgo fue venderlo en una  subasta, más que nada para disfrute de fetichistas. Pero más allá de cualquier consideración, mucho me temo que no está el horno para bollos y ni va a haber grandes colas en los observatorios para ver los anillos de Saturno, ni altas aportaciones a las propuestas geniales de Lévi-Strauss. Será, quizá, Darwin quien se lleve una palma que no veo yo muy lozana en todo caso, y lo será más que nada por el lado de los negativistas empeñados en sacudirse la absurda sensación de que la evolución de la especies y la descendencia el hombre constituyen un  ultraje a la dignidad humana. ¿No fue el hombre hecho a imagen de Dios?, preguntan engreídos como quien da un certero descabello. Hace mucho tiempo está advertido que si el ateísmo se universalizara daría de sí una religión igual de intolerante. Lo desolador es que pueda decirse lo mismo de la acera de enfrente.

14 Comentarios

  1. Pingback: 2 de enero
  2. Hoy el Arcadio escribe uno de esos artículos, que como los del Anfitrión, me llevan a justificar mi ambivalencia sobre mis sentimientos hacia ellos.

    Darwin no es que sea el que más ha contribuido al ateísmo, pero sí creo que ha sido de los pocos que no han usado la ideología “teísta” para decribir nuestro único y verdadero “origen”.

    Conceptos que me llevan al escepticismo filosófico absoluto cuando no piso tierra.

    http://www.arcadiespada.es/

  3. Interesante, justo. Su de¡fensa “pasiva” de la creencia está bien argiumentada. Es igual de difícil la apologética del creyente que la del ateo. El Ser (todo lo existe) es un sistema demasiado complejo para soportar criterios rígidos. He léido lo de Arcadi y me parece que lleva razón en muchas cosas, pero que el comentario de ja, amistioso, también es merece un repaso.

  4. Darwin no dice nada que no diga el Génesis, si se sabe interpretar una metáfora. Otra cosa es que la idiocia creacionista reduzca todo al absurdo. gm habla cion rigor y Arcadi tambieñn expone una tesis interesante. Estas son las maneras deseables de contrastar opiniones, tan raras entre nosotros, desgraciadamente.

  5. Gratias agimus tibi, buen amigo, y al sentido crítico de Espada que no esconde su condición de ateo. Es bueno entenderse y para ello hay que confrontar opiniones, qué duda cabe, pero lleváis razóin los dos en que este año habremos de asistir a muchas desgraciadas tonterías por parte de ambos integrismo (porque también hay un integrismo ateo, ¿eh?).

  6. Uno de los temas más antiguos del pensamiento. Celebro verlo en la palestra y en tan nbuenas manos. Conforta asistir a debates amnistosos y respetuosos como este diminuto q

  7. …que ja entabla con su “compadre”. Conforme con el padre cura: hemos de asistir a muchas memeces este año a este propósito.

  8. “La verdad es aquello que conseguimos que los demás crean.”

    Que tenemos necesidad de creer en lo que sea aunque sea en un “no creer” está hasta científicamente demostrado, pero son malos tiempos para que el personal preste atención a grandes pensadores por mucha recuperación que se quiera hacer de ellos. Me temo que nuestro “pensamiento salvaje” está demasiado domesticado al dios dinero para perder el tiempo en la inseparabilidad de lo racional-irracional.
    Por cierto la frase no es de ningún gran antropólogo sino de un guionista de cine. ¿no dicen que ante la falta de imaginación, el 2009 será un año de remakes?. Y de refundaciones. Así nos vá.
    Saludos.

  9. Imposible leer a don Arcadí, pero puedo leer a don José António….

    La verdad es que no sé que decir. Creo que de los dos personajes citados el que de veras es un hito es Darwin, el otro está ya “dépassé”…..En cambio la teoría de Darwin se verifica cada día, por más que les pese a algunos.

    Como católica, me gusta su manera de defender las creencias: muy medido y muy humanista.
    Besos a todos.

  10. practicismo es a lo que debe evocar todas estas reflexiones de estos grandes pensadores, cada uno a de regirse por aquello en lo que crea y que segun su madurez sea confeso y eso es lo que debe de desarrollar, potenciar, estudiar y defender. un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.