Los efectos de la dichosa pandemia no son sólo los directos que recoge día tras día la dudosísima estadística de muertos y heridos por el virus. Hasta los hay buenos, al menos para sus beneficiarios, y si no que se lo pregunten al ministro Ábalos –el fantasma de Barajas— que ha visto como se disipaba el escándalo de sus trajines con las maletas del oro venezolano en el aeropuerto, o a las 62 entidades (no pocas también fantasmales) que constituyen la “Administración paralela” que mantiene la Junta, cuyas amenazantes auditorías se han visto detenidas por la crisis. Un respiro para los auditados y, todo hay que decirlo, también para el propio “Gobierno del cambio” que de tan mala gana hubo de proceder a auditar forzado por Vox.

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