No estoy de acuerdo con la bronca organizada por la protesta de una profesora de Derecho del Trabajo que atribuye su fracaso en el concurso público al presunto beneficio otorgado por el Tribunal –por cierto, un tribunal excepcionalmente respetable y en el que había mujeres de alto perfil feminista—a la condición de “bolonio” de su contrincante. ¿Qué qué es eso de “bolonio”? Pues no tienen más que echar un vistazo a la web del ministerio de Igualdad en la que se ofrecen esas becas medievales del Real Colegio de España exclusivas para varones católicos de probada virtud. Por supuesto no resulta verosímil admitir esa denuncia que, con toda evidencia, supone una imputación de prevaricación al tribunal aparte de una muy discutible valoración de los respectivos méritos entre una profesora, sin duda valiosa, que por vez primera intenta el asalto a la cátedra y un profesor que lleva ya diez años instalado en esa categoría aparte de poseer un currículo excepcional. El problema, a mi entender, es que ese hecho discriminatorio -se le haya pasado por alto (¿o quizá no?) a un Gobierno famoso por haber llevado hasta el paroxismo las políticas de igualdad. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI subsista una institución con seis siglos de antigüedad anclada en la visión del mundo y del hombre del siglo XIV? Doy por hecho que la ministra del ramo lo ignore todo sobre el androceo privilegiado que creó don Gil de Albornoz, pero no me entra en la cabeza que, con tanto “bolonio” como hay en su partido, nadie haya advertido al Gobierno de que anda promoviendo y adjudicando becas que, además de discriminatorias por razón de sexo, se rigen por un criterio racista y sectario. La larga mano de don Gil hace la higa incluso al Gobierno que ha hecho del “género” un motivo rayano en la paranoia y de su defensa toda una estrategia de masas.

 

Cada día ando más convencido de que poco gana la política de apoyo a la mujer discriminada con gestos como el que nos ocupa que, aparte de su inevitable subjetividad, no cabe duda de que resulta gravemente parcial en sus criterios. ¡Anda que si cada uno fuéramos a contar nuestras cuitas en las oposiciones, ganadas o perdidas…! En cambio lo otro, insisto, es decir, lo de la discriminación a la boloñesa que este Gobierno consagra al consentirla, no admite atenuante. Aunque, claro, eso es algo que, por saberlo hasta el bedel, la denunciante debía de conocer necesriamente antes de perder las oposiciones. Porque aquí se emplea a fondo el Gobierno en confeccionar mapas del clítoris mientras permite que las cartografiadas sean excluidas de sus propias convocatorias. Si eso tiene sentido, que venga Dios y lo vea.

9 Comentarios

  1. Gracias por enmendar lo que su periódico había retratado no demasiado bien. Prueba de libertad en su periódico, por lo demás. El tema de Bolonia, demasiado. Lleva usted toda la razón y la frase final, lo del mapa del clítoris, fenomenal.

  2. Vayan con cuidado con lo que dicen, por más que lleven razón en el fondo del tema. Respecto a la descalificaci´ñon del Tribunal que dio pie a esta columna, es de agradecer al autor su dignidad y energía, porque lo facilón hubiera sido seguir por la senda demagógica.

  3. Se da por buena una y otra vez una referencia del ABC y el subvencionado proyecto del famoso mapa del clítoris. Líbreme el cielo de salir en auxilio de una ganadora como la curriculada ministra Bibi. Pero me paso un buen rato buscando ese proyecto en la web de la Complutense y descubro:

    a. que la presunta responsable del mismo, Nieves Martín Alguacil que figura con Nº TELÉFONO: 91 394 37 65 y E-MAIL: nmartin@vet.ucm.es, pertenece a la Facultad de Veterinaria

    b. que en la Disposición del Ministerio de Igualdad (BOE del 11 enero 2010) citada no aparece en ningún momento la supradicha Nieves Martín.

    c. deduzco que si a estas conclusiones llega un ignaro como yo, un documentalista, aunque sea becario, de un periódico que quiera ser fiable podría haber hilado más fino.

    d. en cuanto a inervaciones del nervio pudendo -qué arte de quien le puso nombre- cualquier estudiante de 2º de Medicina y si no, ahí está Mr. Google, nos puede aclarar que el dichoso nervio es el responsable de darle vidilla a los genitales externos, así como a los esfínteres, con perdón, de la vejiga y del recto. El camino elegido para alcanzar las ramas sensitivas del mismo no deja de ser un hermoso reto para exploradores, luzcan clítoris o pene. Una chica que haya sufrido ablación y/o infibulación siempre conserva las ramas aunque le hayan podado el/los extremo/s de la misma.

    Concluyo que es un derroche dar 20.000 €, o los que sean a nadie para que descubra la pólvora de la gloria del orgasmo. Si es multiorgasmo eso ya queda varios pisos por encima de la gloria. Proclamo.

  4. Si usted apuesta por la vesión contraria a la de la profesora, sus razones tendrá. ¿Qiuere decir qe lostribunales a cátedra no sueles ser “respetables” com éste de que se trata?Estpy de acuerdo en que ya está bien de exprimir el limón de la desigualdad y la discrimínación femenina.

  5. Pepe Griyo
    Lo desconozco todo en el caso de la no boloñesa pero, hasta donde a mí me llega, los miembros y las miembras de los tribunales que conceden las cátedras chalanean entre ellos y ellas porque, si tú apoyas a mi candidato yo apoyo al tuyo. Así resulta casi imposible conseguir una cátedra si no tienes padrinos.
    ¿Prevaricación? Vds. dirán. Yo no sé lo que es eso.

  6. Columna convincente,. con un final de traca pero, desgraciadamente, justificado. Al Sr. Griyo, cuyo sentido común admiramos todos, he de decirle esta vez que la cooptación como método para hacer catedráticos nada tiene que ver con lo que aquí se debate, que es la alegación de una mujer que dice haber sido discriminada por el hecho de que el opositor que le ha ganado la cátedra era antiguo becario de Bolonia, un provilegio de los varones católicos españoles. Lo que ja sostiene, seguro que porque conoce los hechos, es que siendo la beca de Bolonia un escándalo permitido por el Estado (por el Gobierno), nada tiene que ver con el resultado de la oposición. Conocidos los hechos, me inclino por su tesis y, como él, creo que nada bueno proporciona a la mujer discriminada este tipo de espectáculos.

  7. Lo malo que tiene la realidad esperpética es que bno parece real: ¿Quién creerá que su frase final sobre el mapar del clítoris responde a un hecho cierto? Parece mentira que el Gobierno de la Igualdaddddddddddddddd no hubiera caído en la cuenta de la discriminación bolonia, así como de otras varias que existen. Pero estoy seguro de que jagm no ignora que el Colegio de España en Bolonia es propiedad de la Iglesia aunque sea el Estado el quehace publicidad de sus becas.

  8. Ya está bien de cuentos “de género”. Por eso aplaudo su artículo de hoy, que no se le ocultará que no va a ser bien visto por la marea de moda que incluye,m por lo visto, a su periódico. Hace mucho que las mujeres dejaron de ser una minoría maltartada en la Universidad, e incluso no sería difícil encontrar argumentos para decir lo contrario, pues muchas de ellas se han beneficiado tal vez de su condición por razones que están en la mente de cualquiera. Usted hace bien suponiendo que un Tribunal no va a dar una cátedra a un “bolonio” por el hehco de serlo. Los que dicen lo contrario demuestran una ingenuidad que no se sabe dónde linda con la mala fe.

  9. Me fío de ja cuando apuesta por el mérito del ganador de esa oposición –él que ha sufrido en sus carnes lo que eran las injerencias ‘extraacadémicas’ en las oposiciones– y suscribo la impropiedad que supone que esa institución (de la Iglesia ciertamente, pero hace mucho en manos “civiles”) mantenga actitudes discriminatorias en línea con la tradicional misoginia de las sucesivas jerarquías. Hoy me quedo con el buen sentido de la advertencia sobre lo poco que puede ayudar a las discriminada abusar de los argumentos. Nadie se cree ya que la mujer, por el hecho de serlo, compite en desventaja en la oposiciones con/contra los varones.

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