Parece que los años amoldan y moderan el juicio. O eso le ha dicho el Interventor de la Junta –hasta ahora piedra angular de la acusación en el caso ERE— al tribunal: que no ve con los ojos de hoy lo que veía “con los ojos de ayer”. Ya no cree, por ejemplo, que los junteros prescindieran por completo “del procedimiento legalmente establecido” ni que los mandamases mostraran paladina “desatención” a sus múltiples avisos y, menos aún, que algún baranda “cebara sin cesar la corrupta partida de los ERE”, ¡qué va!, sino que, aunque existieran “muchas deficiencias”, las cosas se hacían como se iba pudiendo. ¡Si es que no hay como el tiempo para alumbrar los criterios! El hasta ahora intratable Interventor ha acabado comprendiendo que la clave del juicio está en la edad del ojo.

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