El alcalde de Almonte, al margen de otros motivos menos inobjetables, ha conseguido –y la verdad es qué uno no sabe cómo ni porqué—fama de hombre del ecologismo, y como tal actúa o actuó durante años en la ejecutiva provincial y en el propio Senado. Por eso tiene especial interés eso que ha dicho, con motivo del enésimo atropello de un lince del Parque, de que ya le gustaría a él “ver la misma preocupación por la seguridad humana” que la manifestada por las Administraciones a favor de esa especie protegidísima. Muy justo y cabal, el comentario, un comentario que, de haberlo hecho alguien de fuera de la panda, hubiera sido anatematizado “de vehementi” por verdes, rojos y malvas. No significan las palabras lo mismo en una boca que en otra. Escuchar tan razonable alegato en boca de Bella, por ejemplo, puede escandalizar a muchos que seguro que no tendrían mejores argumentos para defender lo contrario. 

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