Es un error o un truco plantear la negativa judicial a conmutarle al bailaor Farruquito la pena de cárcel por simples trabajos sociales en beneficio de la comunidad. Delitos contra la seguridad del tráfico con resultado de muerte, omisión del deber de socorro y simulación de delito no pueden quedar en un quítame allá esas pajas redimible con un simple gesto de cinismo forzado. Permutar la pena a ese ciudadano supondría un efecto seguro de desmoralización masiva, mayor si cabe que el que ya ha producido la esperpéntica saga del caso desde que se produjo. No se trata de venganza y menos del leyes del Talión, sino de un elemental sentido de la Justicia que nos dice que no se puede matar a un peatón, darse a la fuga y culpar falsamente a un tercero sin pagar por ello. Es probable que si los hechos hubieran ocurrido al revés el condenado llevara ya meses en la cárcel. No se trata, por tanto, de perjudicar la famoso sino de no favorecerle por esa circunstancia. 

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