Apareció al fin doña Susana –en La Sexta, naturalmente—para disculparse y, ante las reiteradas instancias del locutor, pedir perdón. Y para  cargar luego contra el presidente Moreno protestando que ella nunca jamás se retiró de la causa, cosa rara en extremo teniendo en cuenta que se conoce la fecha en que solicitó el archivo y –negando explícitamente que hubiera delito– pidió el sobreseimiento. Luego, pues, ya saben: que si nadie se llevó un duro, que quien se lo llevó fueron otros y que durante estos largos años en que tan poco ha colaborado con la Justicia –¡que le pregunten a la juez Alaya!— lo han pasado pero que muy mal y que, en definitiva, lo que sucediera ocurrió en un “tiempo antiguo” en el que ella “no estaba” aún en cargo (¡). A diferencia de Juanma, que convivió con tipos como Bárcenas, ella –¡que lleva en la trastienda toda su vida adulta!–  jamás anduvo en malas compañías. En fin…

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