Dudosa nueva era la que promete el urbanismo auspiciado desde el propio poder, en este caso el del PSOE onubense, propiciando crecimientos urbanísticos que impliquen auténticos saltos poblacionales en el vació. Fíjense, en El Almendro, con 600 habitantes, se proponen construir 3.200 viviendas; en Ayamonte, una población de 18.000 almas, el proyecto (inevitables golfs y puertos aparte, claro) pretende hacer 6.300. En Punta Umbría, ya saben que el propio Chaves hubo de paralizar el “megaproyecto Barrero” y en Gibraleón, qué duda cabe que siguiendo cálculos electorales, el Ayuntamiento tránsfuga propone una ordenación nueva que eleve los habitantes de los 16.000 actuales a 35.000, puñalaíta derecha al costado de la capital que sería la sufridora de esa sangría. ¿Es “sostenible” un modelo majareta de crecimiento o se trata solamente de que a grandes proyectos, grandes beneficios? En cualquier caso, está claro que no tiene sentido desbaratar de un zarpazo y sin mejores razones las proporciones de un tejido social elaborado por los siglos. 

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