La herencia que el nuevo Gobierno va a recibir del saliente será como para aceptarla “a título de inventario”, a la vista de lo que vamos sabiendo: más “funcionarios fake” que genuinos, inasumible distribución de las subvenciones, la famosa miriada de chiringuitos, unas “listas de espera” disparadas… ¡Para qué seguir! Pero eso no exonera a los entrantes ni justificaría su excusa sino todo lo contrario. Hará falta tanta voluntad como mano izquierda para sacudir un cuerpo social abismado en un sueño larguísimo, del mismo modo que será necesaria una energía superior para superar dificultades y resistencias. Dicen que el remate del drama (o de la comedia) es siempre más difícil que su arranque. Lo va a comprobar enseguida una generación nueva a la que se va a exigir más que se exigía a la licenciada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.