Se engalla la curva de la pandemia y se desploma la del empleo. Mientras aquella se dispara en los últimos días y la Junta, olvidada del Gobierno, bracea multiplicando las camas para contagiados y los imprescindibles elementos de protección para sus expuestos héroes; el cerrojazo a la actividad laboral devuelve sobre España el fantasma heredado de Zapatero —los cinco millones de parados– y abruma a Andalucía con la previsión de otros doscientos mil desocupados procedentes del sector de la construcción. Mucha inteligencia y valor ha de tener la Autonomía si quiere salvarse de este doble lazo estadístico, y mucha mano izquierda para resistir el ninguneo con que trata de eclipsarla ese desorientado Gobierno de Sánchez cada día más secuestrado por los radicales y antisistema.

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