El copresidente Griñán no se atreve a dar la cara con los parados de Santana. El copresidente Valderas, en cambio, la da y hasta promete mediar en busca de una solución. ¿Qué pasa, que Griñán no se entiende con Valderas o que la Junta tiene dos cabezas que piensan diferente? El consenso no es bueno a cualquier precio y el reparto de papeles, menos todavía, porque los ciudadanos tienen derecho a saber quién gobierna en última instancia y porque no hay base legal alguna que permita gobernar al alimón. De momento el PSOE se las está tragando dobladas y eso, conociendo al personal, es signo de que el pacto de la Junta, más que un pacto es un trágala. Veremos qué cabeza acaba comiéndose a la otra.

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