Uno, en el Parlamento, con bandera y banda de música; otro, en la calle, con pancartas y pareados. Las izquierdas hablan de la “ley de la selva” que ellas suponen instaladas en la vida política andaluza con el nuevo Gobierno y alertan sobre la amenaza que se cierne sobre nuestra autononía. Pero, ay, no están con ellas en la calle ni la UGT ni CCOO, menos alarmistas, por lo que se ve, que los vigías de partido, una escisión difícil de explicar desde la rigidez maniquea. Los símbolos y las consignas se gastan con el tiempo y el 28-F no iba a ser distinto del 14 de Julio francés o el 4 de Julio americano. Con lo que les pagan por lo que hacen –más de lo que habrán cobrado y van a cobrar en todas sus vidas–, la verdad es que ya podrían haber renovado el repertorio y ofrecer al gentío propuestas menos previsibles y más atractivas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.