Donde las dan, las toman, dice el adagio. Algo que se comprueba con frecuencia en política y que, en este caso, planea incómodamente sobre una Junta que, durante años, se ha desgañitado para exigir al Gobierno adversario rigor en la distribución del caudal autonómico. Habrá que apoyar sin reservas a doña Susana si ella decide mantener frente a Sánchez la misma exigencia de ajustar la financiación regional que mantuvo frente a Rajoy, de manera que ese instrumento sirva a las comunidades en lugar de funcionar como muleta partidista. Porque, en realidad, no puede hacer otra cosa si quiere salvarse del naufragio moral y político que supondría lo contrario: lo que era justo contra el Gobierno rival tiene que seguir siéndolo frente al “Gobierno amigo”. Y ello merece el apoyo incondicional de todos, sencillamente porque a todos concierne la imprescindible defensa de la equidad.

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