El portavoz del PSPV, Ángel Luna, ha sido uno de los tramoyistas más imaginativos del “caso Gürtel” se encaramó un día en el ambón de las Cortes Valencianas, para avisar a Camps, el de los trajes regalados, que por su mala cabeza habría de verse en el banquillo, y luego ha figurado siempre entre los acosadores de esas liebres que la policía rubalcabiana iba levantando sin prisa ni pausa. Lo que no imaginaba Luna era que a él habría de caerle encima un codigazo similar con motivo de haber comprado un coche de lujo a un constructor hoy imputado y de haber presuntamente aceptado que ese benefactor se gastara 700.000 euros en obras de reforma llevada a cabo en su casa. Ni qué decir tiene que Luna niega las mayores, aunque no está demasiado seguro de lo que dice, es cierto, y se mantiene entre esas dos aguas medio amnésicas que valen para bucear uno libremente pero en las que el adversario, por el contrario, debe sencillamente ahogarse. Luna, en efecto, no se acuerda, alega que ha pasado mucho tiempo y que él no guarda facturas viejas pero, por descontado, afirma que pagó todas y cada una de las facturas en tiempo y forma. Está en buen lío, el portavoz sociata de Valencia, ahora que se las prometía felices machacando en las próximas elecciones a Camps y sus pringaos, aunque no hará falta decir que la presunción de inocencia alcanza en su boca cotas que sugieren más bien la pretensión de impunidad. ¿Por qué no va a resultar imputable Luna si no puede justificar sus pagos por los bienes y servicios recibidos de proveedores tan sospechosos mientras a los de enfrente se los crucifica sin miramientos en idénticas circunstancias? Mala pata, la del PSOE, chungo para su estrategia de acoso y derribo del rival a base de escándalos más o menos servidos a domicilio por los propios servicios públicos. A Luna lo han pillado como a los de Camps y eso debería dar lugar a una saludable catarsis por ambas partes de la que ya pueden ir ustedes olvidándose.

 

Ya me dirán cómo puede exigírsele a un pueblo soberano que pague sus impuestos mientras los partidos compiten en una carrera de corrupción que no cesa y que, en realidad, se ha convertido ya en una carrera de relevos. Y sobre todo, esa indecente prepotencia que les permite corromperse a ojos vista, aun sabedores de que tienen encima tantos objetivos atentos, como si en realidad les importara un huevo que la gente y la propia Justicia se acabe enterando de sus golferías. Nunca debió Luna enarbolar ese Código Penal que hoy le muestran a él desde la bancada adversaria. El toque está, sin embargo, en saber que hará el PSOE con la munición sobrante del “caso Gürtel”.

6 Comentarios

  1. Si chorizos hay ya en todas partes, ¿qué hacer? Una democracia en la que las denuncias y hasta las sentencias de escándalos de corrupción son esquivadas limpiamente por los partidos, no es más que una partitocracia. Y cleptómana, por más señas.

  2. Ayer, divertido debate con loa alumnos sobre la columna. ¡Qué más puede desear usted, don ja, que ser comentado por los chicos! Hoy vamos a ahorrarnos el tema porque nos parece excesivamente pesimista para esas edades. Para las nuestras son solamente demoledores.

  3. Es curioso, al menos para mí, que nuestro casinillo haga tan poco caso a este tema que debería ser hoy la gran noticia, a poco que pensemos en las propagandas acumuladas sobre el caso Gürtel. Está bien visto que la cirrupción es general, que no hay partido que de ella se libre del todo, que los mayores son las más podridos o los que más consienten la podredumbre. Lo que algunos no habrían previsto quizás es que hubiéramos de llegar a estos extremos de desvergüenza y de impunidad.

  4. El caso del portavoz valenciano del PSOE (junto al golpe/negocio de los Pajín en Benidorm) deberían ser hoy la principal noticia en la mayoría de los periódicos. Pregñuntense ustedes pro qué no lo es, incluyendo a todos, eh, señor gm?

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