No se cumple en esta era el consejo del refrán antiguo: “Donde fueres, haz lo que vieres”. Al revés, se predica –multiculturalismo, creo que llaman a eso– que los visitados hayan de adaptar su costumbre a la de los visitantes, permitiendo que éstos manifiesten lo suyo con libertad plena y absteniéndose, encima, de mostrar lo propio. No en todas partes, por supuesto, porque resulta curioso pero los más exigentes a ese respecto son precisamente quienes menos dispuestos se muestran a corresponder a la recíproca. En el avión, antes de aterrizar en un país islámico, te avisan de la obligación femenina de cubrirse con el velo ritual, de la que no se salvan ni la reina visitante, pero a nadie en sus cabales se le ocurriría organizar una manifestación de culto cristiano, pongamos por caso, en la puerta de una mezquita. En Francia o en Inglaterra se mantiene con rigidez la prohibición de asistir a la escuela cubiertas del velo, sea el “niqab” sea el “jilbab”, como acaba de confirmar, una vez más, hace unos días, un alto tribunal. Desde el otro lado, sin embargo, se acentúa la presión como lo prueba la exigencia del más alto consejo musulmán de que se permita a los estudiantes el uso de esas prendas pudorosas incluso en clase de deportes, que se separe por sexos a los alumnos, que se les dispense de la ducha colectiva y se les haga gracia de las clases de danza, una actividad incompatible con el pudor coránico, amén de exigir que los profesores sean del mismo sexo que los pupilos. Frente a ese trágala irreductible de la identidad, la numerosa y creciente colonia china en los países europeos anda adoptando sin contemplaciones no sólo el modo de vida local sino la propia onomástica, auténticamente generalizada ya entre sus comunidades sin la menor objeción. Hay inmigrantes e inmigrantes, ni que decir tiene, como lo probaría también esa médico polaca inmigrante en España que dice soñar con que su hijo juegue algún día integrado al máximo con los chicos de su pueblo. “Donde fueres, haz lo que vieres”. Si necesidad de imponer modelos está más claro que el agua que el conflicto migratorio procede menos de cierta xenofobia propia que de la intransigencia ajena.

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La adaptación al huésped es una tradición de siempre. Alejandro mismo adoptó, como es sabido, la costumbre persa, empezando por el vestido, o se dejó faraonizar por los sacerdotes de Amón sin que por eso se le cayeran los anillos ni su fuerza disminuyera. Como hubo reyes cristianos que, durante la Reconquista, vistieron la chilaba y calzaron babuchas, lo mismo en Toledo que en Sevilla, respetuosos con el ambiente recién conquistado. Y la razón es simple: ninguna inmigración funcionará normalmente mientras los que llegan no acepten la costumbre indígena. El mito de la convivencia de culturas puede servir en el discurso político pero el problema es que jamás existió realmente esa convivencia idílica si no fue de manera excepcional y efímera. Lo atestigua la triste crónica de los “pogroms” o cuanto sabemos de la condición de guetos de morerías y juderías en España y fuera de España. En el mismo Zocodover toledano un arquillo lleva un nombre temeroso: “Arquillo de la Sangre”. Los chinos adoptando nombres europeos, los japoneses hispanizados desde hace siglos en la Coria andaluza, los polacos procurando su integración plena en nuestros pueblos, Perú dándose un presidente con nombre español o los “latinos” del “West Side” bautizándose como yanquis: el éxito del inmigrante depende de su aceptación del modelo acogedor. La multiculturalidad, en cambio, conduce fatalmente al gueto y el gueto, tarde o temprano, al “pogrom”, mientras que la integración respetuosa y razonable no impone la renuncia a la intimidad. Aparte de que nadie está legitimado a exigir lo que no está dispuesto a dar. Sólo entendería el culto islámico la mezquita de Córdoba cuando podamos oír misa en Santa Sofía de Estambul.

31 Comentarios

  1. “Al pan, pan y al vino, vino. Y al agua, agua, Marcelino.” El Anfi le hace una higa valiente y hasta temeraria al rollito ese de la multiculturalidad y la alianza de civilizaciones. Que se lo pregunten a los deudos de Idoia. ¿Multiculturalidad? Je, je. Siempre con el ancho del embudo para el mismo lado, no te jode. ¿Compartir qué cosa con los talibanes?

    Somos, hemos sido hasta antier, un pueblo de emigrantes, Valderrama Juanito dixit. Me gusta oir a los españoles que vuelven ya reumáticos de la Argentina, con su ‘estee…’ y su tonillo de superioridad que es innato a esa nación de psicólogos a granel. Se les tolera porque da idea de cómo se adaptaron. Igual que los campesinos volvían de Alemania aunque fuera sólo con el guten morgen, o como se diga. Mi vecina estuvo en Francia la tira de años y siempre le dijo ya ‘la tabla’ a la mesa. Mi actual vecinita, la adolescente china dice llamarse Rosa. Ejemplos, a manojitos.

    Pero llegan los príncipes altivos de la morería y le tiran el dinero encima del mostrador a la cajera, jamás lo dan en la mano. Al fin y al cabo sólo es una miserable mujer. Admito reproches, pero ya he dicho que en estos casos releo páginas de la Fallacci.

    Y los cuatro giliprogres, con palominos en la ropa interior de puritito miedo, haciendo el salam maleikum para quedar bien. Aplicando la asimetría cultural entre tantas otras asimetrías.

    Alguna vez me explicaron lo de la diestra y la siniestra de dos de las tres, o las tres, religiones del Libro. Los zurdos lo llevan clarinete en tierras de morisma. Pero la cosa es tan sencilla como que en sus desiertos no hay papel higiénico. La piedra de limpiarse la usan con la mano zocata.

    (Fuera de contexto. O con retraso, que es lo mismo: No me pida disculpas, mi don Estu (¿el del Tinto y el Odiel? ‘Mi Güerva tiene una ría…) porque una cosa es no tener afición al furgo y otra no sentir como propios los colores blanco y azul. En parte me parezco a un patrón de pensión que tuve allá en los aledaños del antiguo Estadio, que veía casi medio campo desde su terraza y desde allí ‘vivía’ su medio partido –el otro medio quedaba oculto- cada vez que jugaba el Decano. No se gastaba un duro en una entrada, aunque ‘moría por su Recre’, decía.

    Hasta recuerdo con nostalgia las ruinas del viejo Velódromo, antes de que hicieran un tenis para señoritos sobre su solar. Y le juro que no veo al Jefe internándose por la banda en una galopada, pues está claro que un ‘jachero’ de la defensa ni me lo planteo. Más bien me lo imagino –un su pariente cercano me lo confirmaba- como un niño embebido en sus infinitas lecturas desde ‘chiquetiyo’, que diría LFlores.)

  2. Dificil amalgama la que pretende el profesor con su artículo de hoy.

    Desde los albores de la civilización las tendencias de toda cultura es hacia la
    hegemonía.
    Son los seres humanos integrantes de cualquiera de ellas, los que han de ir hacia la homogeneización con las otras y no hacia la aniquilización.

    Son muchos los seres humanos que quieren ver en el “otro” su propio ser.
    Cosa indeseable que conduce al “totalitarismo”.

    En política ocurre ídem de lo mismo: El poder siempre es centrípeto y la democarcia centrífuga.

  3. Dificil amalgama la que pretende el profesor con su artículo de hoy.

    Desde los albores de la civilización las tendencias de toda cultura es hacia la
    hegemonía.
    Son los seres humanos integrantes de cualquiera de ellas, los que han de ir hacia la homogeneización con las otras y no hacia la aniquilización.

    Son muchos los seres humanos que quieren ver en el “otro” su propio ser.
    Cosa indeseable que conduce al “totalitarismo”.

    En política ocurre ídem de lo mismo: El poder siempre es centrípeto y la democracia centrífuga.

    Dos fuerzas difíciles de renconciliar en todo ser humano, producto precisamente de toda CULTURA.

  4. Perdonen pero escribo sin gafas y con el ordenador de la hija…..estoy.. -cosa rara-..haciendo de kanguro.

  5. Dígale al pariente/informador que se equivica: que el jede jugaba lo suyo, más o mneos de interior izquierda. En fín, telón.
    En cuanto a las ruinas del Velódromo, su nostalgia le hace ver un tenis clasista que, de hecho, es el primero de España, y no está construido sobre esas ruinas sino aledaño el viejo campo. Hombre, doña, no nos echemos más tierra de la precisa, porque si usted es natural de donde me malicio, debe de tener una experiencia en “clases” de lo más tremenda, con aquel paseíllo de tres “calles” en la plaza y demás…

  6. La única ventaja del contradictorio Abate es que apenas se le entiende. Hoy mismamente no se columbra ni gota de lo que ha querido decir, si es que ha querido decir algo.
    Sobra la columna, muy de acuerdo: la multiculturalidad es un despropósito adoptado por los políticos y una progresía que no sabe ya ni dónde está.

  7. El refrán lo dice todo. Cualquier pretensión de imponer a otro país la costumbre propia es un abuso intolerable. Y si es de origen religiosa la imposición, mejor no hablar.

  8. Menos mal que hay alguien que lo dice con claridad: el que no quiere integrarse que no venga. ¿Debe una nación, una cultura, doblegarse a la exigencia de otra? ¿Qué ocurre si, además, se considera en todo el mundo que la cultura receptora es “superior” moralmente a la de los que llegan? Valor el suyo, sr. Entre tanto mentecato recoforta escuchar una voz sensata.

  9. Españoles en Alemania, o en Holanda, se reunían los domingos para comer concidiro madrileño o hacer migas serranas. Que pronto se nos ha olvidado que tambiénnosotros fuimos con nuestras costumbres por Europa, amigos cristianos y civilizados. Otra vez más son ustedes duros e incomprensivos, pero perderán esta batalla.

  10. Jo, mi don Estu, cómo afina usted. Apúntese un pleno. Y sí, mi experiencia en clases es orgullosamente nefasta. Punto.

    En desagravio, me voy a permitir copiar la columna perdida del sábado, recién mecanografiada. Ahí va:

    LAS VIEJAS ORDALÍAS (sábado 24 febrero)

    Menuda la ha organizado la decisión de enviar a la guerra de Irak al príncipe Enrique, ese retoño de la realeza británica que –como en secreto hacían sus mayores- gusta de embrazarse la esvástica, en plan República de Saló, para lucirla en sus juergas. ¿Por qué tanto ruido para enviar a una guerra con su regimiento a un subteniente mientras los demás soldaditos y mandos son enrolados sin contemplaciones en las legiones invasoras? Nada descubre tan a las claras el montaje de la violencia estatal como estas excepciones que han llegado a ser asumidas como normales por el pueblo soberano que ni siquiera cae en la cuenta de que son muchas las probabilidades de que las guerras se detuvieran del tirón si quienes las organizan y dirigen tuvieran que participar en ellas destinados en la vanguardia. Muchas han sido las voces que estos días han asumido la muerte de la soldado española en Afganistán como la lógica –y, en consecuencia, inobjetable- consecuencia de su condición de militar, y, sin embargo, el mismo coro se desgañita porfiando sus razones por el hecho simple de que a un subteniente inglés, criado en el pesebre presupuestario, vayan a mandarlo al frente como reclama la lógica de su condición castrense. Quienes así reaccionan puede que no sepan que hubo un tiempo, al menos en la leyenda, en que las testas coronadas no sólo encabezaban sus ejércitos caracoleando en sus corceles sino que, en vastos ámbitos culturales, instituyeron el ritual caballeresco del combate singular entre jefes, concebido como “juicio de Dios”, es decir, como providencia que evitaría a los súbditos la carga atroz de una pelea en la que ellos eran los simples mandados. La guerra de Troya se habría detenido para que Aquiles y Héctor lucharan en lugar de sus tropas lo mismo que los hermanos Horacios se enfrentaron a los Curiacios para decidir el destino de Roma y Alba sin necesidad de que se derramara la sangre de los currinchis muy probablemente ajenos a aquellas políticas. Durante toda la Edad Media prolifera hasta convertirse en oficial –insisto, al menos en la leyenda- esa práctica soberbia que es la asunción por parte del jefe en caso de peligro o conflicto, una institución germánica, concebida normalmente como “duelo judiciario”, es decir, como prueba mágica –lo religiosa, si lo prefieren- suficiente para restablecer la justicia sin necesidad del sacrificio común. Eso lo restablece usted hoy y deja la prensa rosa como un solar.

    * * * * * * * * * * * * * * * * * *

    Ni que decir tiene que aventuras como la de este príncipe juerguista son, a un tiempo, de alto riesgo y de riesgo limitado, en la medida en que su unidad puede que se convierta en objetivo preferente del enemigo, pero también, quién lo duda, de que su persona, y por tanto su unidad misma, estarán inexpugnablemente protegidas por una seguridad adicional de no te menees. Cuando Marc Bloch trató de los reyes taumaturgos que en Francia curaban escrófulas aplicando sus delicadas manos sobre las pústulas del enfermo dejaba entrever una familiaridad y una cercanía, al menos imaginarias, entre la realeza y el pueblo que hoy no resultan siquiera concebibles. Como nadie se cree en serio hoy día, ni en Inglaterra ni en ninguna parte, que el príncipe de la esvástica va a combatir a calzón quitado compartiendo riesgos con la guripada peatonal reclutada en las levas. ¡Ojalá! Y lo digo no porque yo le desee a ese joven privilegiado lo que no le deseo a nadie, sino porque resulta evidente que si los de la foto de las Azores o los que juegan al ajedrez con nuestras tropas en Afganistán tuvieran que patrullar por las bravas encaramados en la torreta de un tanque o conduciendo una ambulancia como la pobre Idoia, otro gallo nos cantaba a todos. Sastre decía que cuando los ricos hacen la guerra, quienes mueren son los pobres. La verdad es que no se puede decir más claro.

    (Si alguien me da la venia, luego añadiré mi comment que quedó nonnato).

  11. El “allí donde fueres haz lo que vieres” es un dicho que hay que aplicar a los demás.
    Refrán que nadie cumple, ó muy pocos.

    Hispanos en USA que intentan copar a la cultura anglosajona.
    Islámicos que obligan a sus hijos a fomentar mezquitas por doquier en España.
    Andaluces que tienen la Semana Santa bloqueada las Ramblas con sus cristos y vírgenes.
    USA que tiene idiotizada a medio mundo con su imagen, su música y lo peor… con su LENGUA.
    Sevilla… que con sus sevillanas tiene la hegemonía en las fiestas andaluzas..y Andalucía la exclusividad del folclore español.

    Resumiendo: Que hay individuos que son centrípetas y otros centrífugos al igual que hegemonistas y homogeneizadores.

    ¿Lo entiedes ahora merluzo?

  12. Me parece que el abate mezcla el culo con las témporas. ¿a quien dedica su piropo de pescadería?

  13. Toda cultura tiende a la hegemonía.

    Por eso los homosexuales, -que también tienen su cultura-, proclaman el día del orgullo gay. Para difundir una manera de….

    Y es que todo individuo tiende a construir una sociedad a su imagen y semejanza.

    Vayan a visionar la película “Babel”.
    Lo resume mejor que yo.
    Lean algo de Erich Fromn sobre el lenguaje simbólico ó sobre el mito de “Babel”.

  14. Pepe Griyo
    18:15
    Mi venia, doña, y con mi inautorizada venia mi agradecimiento y mi apostilla:

    Si mal recuerdo el citado príncipe Enrique ya es “veterano de guerra” por su “heroica” participación en la guerra masacre de las Malvinas.
    No lo recuerdo por la escueta noticia sino por el reportaje emitido en su momento que recogía toda clase de balandronadas de él y de sus compañeros.
    Les juro que parecía que en vez de ir a la guerra iban a rodaqr una película o a participar en un juego de rol.

  15. Don Griyo confunde al príncipito pronazi con su tío paterno Andrew, que pilotó un helicóptero, se supone que heroicamente, en la guerra contra los milicos.

  16. “Visionar”, dice, bajo el manto de esta Academia, tantas veces necia, el señor Abate. ¿Por qué no dice ver, hombre de Dios? La primera acepción de la Academia es la única verdadera, échele un ojo. Lo demás son cursilerías.

  17. De poco ha de servir que se digan verdades como ésta, la de la clumna de hoy, porque lo que valen son las propagandas que “hacen época”. Fíjense en Baremboin trincando cientos de millones de una Andalucía empobrecida para hacer un “Taller” de las tres músicas de las tres religiones. De acuerdo, sólo unos catetos como Chaves y cía. ´se tragarían ese anzuelo, pero, ojo al caso, porque ellos lo hacen respladados por una “corrección política” nada despreciable. Don ja lleva razón en que la multieso ci¡onduce ditectamente al gueto y éste al pogrom. Los que dicen lo contrario son los mismos que no quieren entender que Occidente está más amenazado por si propio miedo y sus prejuicios propios que por los terroristas fanáticos. En otras peores se ha visto Occidente. ¿Iba a ser peor Ben Laden y el piojoso terrorista iraní que Hitler y Mussolini juntos, ayudados por el Emperador?

  18. Vamos a ver mi señor don Griyo.Me parece que le bailan las fechas. Cuando las Malvinas, el pollito debería ser lactante si es que había nacido. Fue su tito Andrés, creo, el que iba en un barquito.

    (Por fa, por fa, que alguien me pida mi comment del sábado. Amenazo.)

  19. Estupenda columna la rescatada por doña Epi, siempre al quiebro, como los buenos blogueros. Y estupena la valerosa que hoy larga don ja. luego la comentaré.

  20. RAE…Ver: percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz.

    Esa es Sr. “Grámatico” la acepción que quizás Ud emplea en la lectura.

    Para la comunicación a través del lenguaje no es adecuado usar la “navaja de Occan”.

  21. Ay, mi doña Clara de mis entretelas. Si mi escritorio ha sido siempre un desbarajuste, mi word o mis docs están tan liados que no la encuentro.

    Algo decía de un ciudadano Borboncito con fama de flojo. Mecachis…

  22. Le condeno con costas, doña Epiinformal, por la culpa de prometer lo que luego niega, poniéndole los dientes largos al personal, incluyendo a este Ropón viejo.
    A jefe le doy la razón en los dos arts. el rescatado por Epi y el de hoy, a cual más sugerente. Ya es difícil –digámoslo otra vez más– buscat (¡y hallar!) cada día un tema que interese y debe criticarse, y encima acertar con la crítica.

  23. 21:33
    Cierto, he metido tres de mis seis patas. Pido disculpas y agradezco la puntualización.

    El fanfarrón del reportaje que yo recuerdo fue su tío Andrés y, lógicamente, Enrique no podía ser por el simple hecho de no haber nacido todavía. Naturalmente, 22 años dan para pocas guerras.
    +++++++++++++++++++++++++

    Apúrese doña Épi K. Se lo pedimos por aclamación (hasta el mismísimo Zumbao). Yo mismo le di mi inautorizada venia personal a las 18:15.

  24. Me junto al coro de suplicantes: ¡no nos defraude usted también , doña Epi!

    Las dos columnas clarísimas, y valientes, la de hoy sobre todo.

  25. 22:27
    Sobre la columna de hoy diré, una vez más, que España como país encabeza el ranking de los tontos.

    En cuanto al párrafo final, seguro que no habría inconveniente en cantar misa mayor en Santa Sofía se ello les abriera la puerta de la UE; otra cosa sería cantar misa en cualquiera de las mezquitas de Teherán.

  26. Juro por Snoopy -algo pariente mío- que llevo casi una hora intentando recuperar infructuosamente ese documento. El sábado estuvo todo el día en la barra inferior de tareas de mi escritorio. En un momento determinado, al tener abiertos doc3, doc4 y hasta tal vez doc7 -una se está volviendo escritora compulsiva- empecé a anular cosas banales y debí darle al eraser sin querer. Aunque haya pasado ya casi una semana del ‘memento homo’, hoy cubriré con ceniza mi cabeza y azotaré mi nalgatorio hasta cien veces con algún látigo que tenga por ahí semiolvidado.

    En prueba de buena voluntad y por acopiar algún atenuante, que no eximente, en el juicio de mi venerado don Puñetas, les resumo lo que pobremente recuerdan mis deterioradas neuronas.

    “En un país multicolor…”, huy no, perdonen, que esto es lo de la abejita Maya. En un país mediterráneo ocupaba la jefatura del Estado el cabeza de una familia que no destacaba precisamente por lo avispado de sus miembros. (Huy lo que he dicho. Perdón). Dicho señor cabeza de Familia, la tenía un poco de chorlito, pero hay que decir en su descargo que arrastraba una biografía dura, que no se privaba ni de un fratricidio involuntario. Gracias a las artes de una suegra algo mandona, matrimonió con un espejo de virtudes, igual que su bisabuelo en segundas nupcias. Una moza hiperculta, sensible, amante de las artes y con un museo de ascensor panorámico.

    Siguiendo los idearios de la época, dieron por buenas leyes sálicas -¿o saladitas?, jodido Alzheimer- sin hacer caso de pragmáticas sanciones. Al tercero de los frutos del matrimonio, dotado en la ingle con un fruto, según el atinado hallazgo conceptual miguelhernandiano, lo hicieron prenda de todas sus complacencias.

    Dicho principito, de quien se ha escrito largo y tendido que tiene problemas con el despertador, fue un perillán que como libélula -¿o era lepidóptero?- volaba de flor en flor perforando la ídem de cándidas muchachas. Pero hete aquí que en un momento dado cambió de gustos y quedó prendado de una ragaza con una tormentosa vida sentimental en sus alforjas. Asaeteado por el cieguito Cupido, envidó órdago a la grande -y al Grande- jugándose, es una forma de hablar, todo su resto en el tapete de la camilla familiar. De nada valieron súplicas, llantos, consejos desmotivadores ni acerados dardos de los expertos en la Cosa.

    En una mañana de pamelas empapadas por la lluvia desposó a la chica de la boca grande -¿en qué están pensando, degenerados?- y en pocos meses dejó dos juegos completos de semillitas en el gineceo de aquella flor algo marchita, que dió primero una tierna herederita y luego una esperanza que las ecografías iban convirtiendo en promesa en crecimiento.

    De poco valió que su País, el del rompecabezas no el potente de las linotipias, se enfrascara en guerras lejanas. Él tenía su uniforme perfumado de antipolillas y salvo en paradas militares de guardarropía no lo usaba.

    Y…, jo, la Epi, ya se ha pasado veintitantos pueblos. Por lo tanto… Y colorín, colorado esta monserga se ha acabado.

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