El doctorado ‘honoris causa’ concedido por la Onubense a Víctor Márquez Reviriego está provocando una auténtica unanimidad entre los onubense, sobre todo entre los muchos que conocen de antiguo su talante intelectual, la infrecuente amplitud de su cultura, la trascendencia de su trabajo periodístico y, por lo demás, su acendrado onubensismo. Víctor es una de esas cabezas generacionales espontáneas, quiero decir, a las que nadie ha designado sino que han sido erigidas por el reflejo de su prestigio y la solvencia de su ejemplo. En Huelva hizo él sus primeras armas, en Huelva aprendió un oficio que domina como nadie, mientras que en Madrid lograría formarse excepcionalmente y labrarse un prestigio incontestado. La Onubense acierta de pleno designando a este andevalino sabio que enjoyará a la institución tanto como se sentirá honrado por ese birrete él mismo. Huelva no olvida a sus hijos ilustres. No hay mejor garantía de identidad y de progreso. 

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