Si el lector conserva el periódico de ayer, le recomendaría que antologice, junto al informe sobre el negocio entre la Junta e Isofotón, el comentario sobre el “clientelismo patológico” de la Junta consentidora firmado por A.R. Vega, ilustrador de la increíble desfachatez con que, durante años, se dilapidó aquí amistosamente el dinero público. Millonadas a una empresa insalvable que, hay que suponer que a cambio, daría enseguida confortable cobijo a una responsable del sector, hoy vicepresidente de este desastroso (des)Gobierno: pocas dudas caben de que “La Junta colabora con quien colabora”, aquel inolvidable lema delincuente, funcionó como consigna estratégica en el libro negro de un partido eternizado en el poder. ¡La Junta engrasando las “puertas giratorias”! Muchas y vidriosas son las razones del histórico descalabro autonómico andaluz.

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