Es bien conocido el titular de periódico anunciando el atropello de “un anciano de sesenta años”. Julio Camba contaba el cuento rebajando la edad del desdichado a cuarenta. Y entre uno y otro creo haber escuchado que Rajoy le ha dicho a alguien, en medio de esta invertida degollación de los inocentes que no está dejando títere con cabeza en el partido, que él no podía, en conciencia, jubilar a nadie con cincuenta y cinco. Bueno, pues tampoco es para ponerse así, porque estamos hartos de ver prejubilatas apoyados en la barra del bar desde el filo de la cincuentena y aún desde antes, al menos en el sector privado, pero el caso es que ese prócer parece haber encontrado la solución al relativo fracaso propio en una purga radical del organigrama basada en la única razón de la edad. Es la fascinación de la juventud, la apuesta convencida por la energía en detrimento de la experiencia –debida quizá a aquella vieja presunción de que este frío planeta debe su temperatura templada a la fiebre de la primera edad–, el prejuicio alejandrino de que más vale el arrojo o incluso la temeridad que la prudencia, pero que tal vez encuentre su explicación última en la ilusión especular que provoca en el que decide el brillo ajeno de esa edad dorada. “¡Rodéame de jóvenes!”, han clamado, además de Tiberio, muchos amos del mundo. De poco nos ha servido la advertencia de Goethe de que si es verdad que la juventud es un defecto, no hay que apurarse, porque la verdad es que se cura pronto.

 

xxxxx

 Mi impresión es que esta tremenda aventura emprendida por el líder conservador tiene más de mimetismo respecto de la protagonizada por ZP que de otra cosa. No debe de ser fácil escapar a la sugestión de que la fórmula del rival triunfador es la única válida y posible si se pretende competir con él, y verdaderamente la audacia de aquel a la hora de liquidar sin concesiones a la “vieja guardia” primero y de rebajar progresivamente la edad de sus edecanes lo mismo que su opción ginecocrática han debido funcionar como un reflejo deslumbrante en la mente del derrotado. Es verdad, de todas maneras, que al mundo tampoco le fue de rositas con la gerontocracia, es decir, con el gobierno de los ancianos que decidieron en nombre de todos desde Abrahán hasta ‘Toro Sentado’, pero ya me puede decir Rajoy lo que quiera –teniendo en cuenta la que se nos viene encima–, que no va a convencerme de que Mayor Oreja, a sus 57 años, es un valor amortizado y esos alevines en alza una apuesta segura. Y no sólo porque dicha edad apunta a la sazón plena en el horizonte actual de la esperanza de vida, sino porque él mismo, el propio, Rajoy, no tiene, al fin y al cabo, más que cuatro años menos. Gide estaba levitando cuando decía que a la juventud no es preciso instruirla sino limitarse a aprender de ella, porque lo que demuestran los hechos es que, en cualquier organización posible, no hay mejor fórmula que la razonable combinación de la experiencia con el vigor, de las discretas cualidades que se le suponen a quien ha vivido lo suyo con la disposición arrasadora propia de quien estrena su biografía. Aparte de que la juventud es un mito reelaborado en la literatura, y cercanamente emparentado con el que insiste en la nostalgia de la “edad dorada” del propio mundo. Iung entrevió en esa fantasía, por cierto, el recuerdo de la propia infancia, esa patria feliz y pródiga (cuando lo sea) en la que, en efecto, basta extender la mano para coger el fruto, pero no escapó a su intuición  que una construcción semejante resultaba básicamente surrealista, pues sólo la Razón confiere a la realidad su consistencia última. Una ‘cantera’ bien explotada es un tesoro, qué duda cabe. Abusar de ella para dejar a los veteranos en el banquillo ha llevado, sin embargo, a más de un  fantasioso a dar con los huesos de su equipo en las categorías inferiores.

12 Comentarios

  1. ¿Tiene algo de culpa aquel mayo de hace cuarenta años? Todo aquello de ‘la imaginación al poder’, el ‘prohibido prohibir’ y ‘la playa debajo…’, la exaltación del ímpulso juvenil y sobre todo la elevación a categoría de la juventud como valor cuasi supermo.

    No olvidemos que hace ahora 40 años el mundo estaba en manos de los viejos paquidermos que ostentaban como mayors méritos las medallas obtenidas en la II gran Guerra, los Saragat, Harold Wilson, Lübke o L. B. Johnson entregando la cuchara para que ‘reinara’ Dicky Tricky.

    Desde Jordi Pujol con su blefaroplastia y ligting hace la tira de años a cualquiera de nuestras siliconadas celebridades, o el bisoñé de Quintero -que también lleva ya su tira de arreglitos plásticos- todo el mundo quiere parecer diez, veinte años más joven. Aquí el patetismo de esas señoras canijas que, porque no superan la talla 40, pretenden vestir como veintañeras pasados los cincuenta y asoman unos horribles ombligos.

    ¿Juventud en la política? Vale, la precisa para ser capaz de pegar carteles (qué antigualla) hasta las cuatro de la mañana y estar en el curro a las ocho sin que se les caiga el párpado. En todo caso, una oportunidad para la lumbrera que a los 28 ha sido capaz de terminar brillantemente una carrera, currar en un buen despacho o sacar una dura oposición y encima ha destacado como concejal en un sitio importante por sus ideas brillantes y realistas. De esos cocos, pocos.

    Pero la tropa de las sorayas o las bibianas, puro escote y sonrisa de modelo, o los javierdepaz o el zapaterillo prodigioso que comenzó a calentar escaño en San Jerónimoa los 26 abriles, digo que deben hacer pasillo y estudiar toda la noche, viajar a su costa, aprender idiomas y empollar historia, o sociología, o encallecer las manos de sol a sol diez veranos seguidos para poder luego venir como aspirantes a algo.

    Y los consejos de Ancianos, que pasen por la máquina de reciclaje cada quinquenio o vayan directamente a la trituradora y de ahí al compostaje, si no superan el umbral de mínimos. Como una servidora misma.

  2. Lo oigo a alguien en la radio: ni uiremnos a ninguna parte con esta pandilla que vive de la política a todo tren pero en la vida provada sería mileurista todo lo más. ja pone el acento donde se debe: la juventud es un mito que existió siempre y ha prevalecido en muchas épocas. Doña Ishtar parece proponer su origen mayista, en cambio. Buen temna de discusión, aunque me inclino por la primera hipótesis.

  3. Más que un mito, la juventud es, 1) una espcie de superstición de esta sociedad; 2) un excelente motivo publicitario. A los pollíticos les importan un bledo todo lo que no sea su beneficio y la foto joven da votos. ZP tiene en su relativa juventud su mejor arma, como la tuvieron en su día los jóvenes sociatas del felipismo.

  4. La inexperiencia la vamos a pagar cara. Esa damisela progre y pacifista mandando el Ejército quedará muy mona y llamativa pero es un absurdo para cualquiera que conozca el paño. Anteponer la juventud a la madurez es un dislate, desperdiciar la experiencia un mal negocio que vamos a pagar entre todos.

  5. No entiendo: quieren prolongar la vida laboral para aprovechar la experiencia pero ponen en el puente de mando, directamente, a los cachorros que no tienen ninguna. Me temo que ZP (se ha apuntado muy bien su intención electoralista) tiene poco aparte de joven: ni estudios conocidos, ni experiencia en gestión, ni conocimiento de la empresa… Él dirá que si ha llegado a donde ha llegado será porque la juventud es un talismán.

  6. Consolémonos con la frase de Goethe, que nada tiene de reaccionaria ni contra la juventud misma. Estamos viviendo una crisis profundísima en la que hay que encajar cada fenómeno nuevo para poder entenderlo y explicarlo. (Muy de acuerdo con el docto Prof).

  7. Me temo que alguien vea en la columna alguna postura antijoven, por desconocimiento del auténtico jagm. Soy joven (28 años) y estoy de acuerdo plenamente con lo aquí expresado por varios blogueros.

  8. Es curioso que no acaben de ponerse de acuerdo sobre el tema de la edad, unos queriendo rejuvenecer a toda costa, otros proponiendo prolongar la vida laboral. La jubilación forzosa de catedráticos y médicos en España ha agravado extraordinariamente esa doble crisis. Pero me temo que en la política y en el caso de que habla don josian se crucen motivaciones más egoístas: la tenmtación de liquidar a la “vieja guardia” es otro síntoma de imitación de Rajoy hacia ZP, y de paso, un intento de apuntalar un perfil poco carismático.

  9. ¿Pues y qué me dirían de la jubilación de los jueces y fiscales, estando como está la Justicia cada día más “empetada” como dice castiamente jagm y cada día más compleja y, por tanto, más necesitada de experiencia y oficio?

  10. Ya que va de citas, una de Chesterton.

    “Sea la juventud lo que quiera. Cualquier cosa, menos original.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.