Una mujer relevante de lucha por la igualdad de sexos acaba de rechazar cierta propuesta de rebaja fiscal “de género” lanzada ya en el colmo del frenesí. No se ha oído ni una voz feminista cuando en Andalucía un juez ha tenido que ordenarle a la Junta que readmita a cinco mujeres despedidas por un delegado de Educación que incluso un tipo tan poco refinado como el secretario Pizarro considera que “no ha estado a la altura de las circunstancias”. Chitón en las oficinas de la mujer, ni mu en el Instituto “de género”, nada de pedir una dimisión que se reclama por sí sola aunque el consejo de Gobierno no la haya considerado siquiera. Los/as fanáticos/as de la igualdad reservan su justa ira para aquellos casos en que el que maltrata a la mujer pertenece al otro equipo, no para los “compañeros” maltratadores o injustos. Si lo que hizo el delegado Mougán –veinte años en la covachuela– lo hubiera hecho un ‘pepero’, le había caído encima la del tigre. Tratándose de “uno de los suyos”, sin embargo, Mougán sabe de sobra que nada tiene que temer de las ménades. 

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