Sale un día sí y el siguiente también el escándalo correspondiente a una Diputación que ha contratado personal ilegalmente (hay sentencias de sobra) o que mantiene en nómina a verdaderos ejércitos de clientes del partido, candidatos derrotados, discrepantes peligrosos, conocedores de entresijos, alcaldes sentenciados por la Justicia, hermanos, primos y demás parientes y afectos. Sevilla, Almería, Huelva, Córdoba, la que quieran ustedes, es un refugio de “arrecogíos”, algunos de los cuales acaban de ser mostrados en público regodeándose de su privilegio. La crisis exige una poda radical de esa trama de adictos, la mayoría de los cuales trabajan para el partido en exclusiva. Aunque lo que de verdad sería razonable es plantear de una vez la liquidación de estos asilos financiadores de su formación que, en un régimen autonómico, carecen de función lógica. La vieja institución caciquil lo es hoy más que nunca. Romanotes era un pardillo al lado de cualquiera de estos Pendón o Cabañas.

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