Siento disentir, pero la imagen de esa turbamulta encaramada en un muro para recoger billetes regalados me resulta de lo más degradante. No le veo la gracia, en otras palabras, ni entiendo qué razón publicitaria puede llevar a una empresa a regalar dinero “a pelón” sólo a efectos propagandisticos, que tampoco resultan muy claros. En un mal momento como éste, esa imagen chusca del forcejeo por el billete no aporta nada pero menoscaba mucho una imagen –la de la ciudad—que antier daba la vuelta al circo español, con el onubense disfrazado de payaso. Debe de haber otras iniciativas más razonables que recrear la escena rancia de los “duros antiguos”.

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