No ha tenido otro remedio el PSOE que de verdad manda, es decir, el de Sevilla, que darle un papirotazo de no te menees a la guarnición onubense y desautorizar al excandidato Pepe Juan por su gesto –“deshonesto”, a tenor del criterio de Chaves– de utilizar la campaña del referéndum para hacer campaña de las elecciones municipales. Un cartelón de ocho pisos es mucho cartelón, incluso con la estupenda imagen de la candidata Parralo, pero Pepe Juan, que sabe lo suyo de fracasos electorales, parece tener una prisa loca por abrir ese dudoso melón. Algo que no puede permitirse un partido de gobierno, y menos cuando basa su propaganda en justamente lo contrario, por más que los azacanes de campaña anden inquietos con el mayúsculo desconocimiento de la candidata cuya responsabilidad exclusiva es de quienes demoraron la comedia de su predecesor incluso mucho después de tener decidida su defenestración. Las trampas no valen en democracia. Y las de ocho pisos, menos.

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