Acaba de descolgarse la FAO, la organización de la ONU para la agricultura y a la alimentación, con un dato estupendo: el número de hambrientos ha descendido por primera vez tras 15 años, seguramente a consecuencia de la caída de los precios alimentarios tanto en los mercados internacionales como en los nacionales, bendición providencial que debemos a las excelentes cosechas obtenidas en 2009, que los expertos consideran excepcionales. En resumen, la FAO celebra, y a ver quién no, que los hambrientos de este perro mundo no sobrepasen ya los 1000 millones como en el anterior recuento (2009) sino que se queden en 925, es decir, un saludable 9’6 por ciento menos, lo cual no puede decirse que no tenga su importancia. Esos mismos expertos se han precipitado a salvaguardar su criterio, en todo caso, advirtiendo que la mejora en cuestión no supone un cambio firme de la tendencia pues una simple temporada de sequía en los grandes países productores podría devolvernos a la milmillonada como quien no quiere la cosa. Me gustaría, sin embargo, advertirles de algún detalle que deduzco de la propia información de FAO, singularmente el hecho de que el cálculo de hambrientos se hace a partir del número de calorías teóricas disponibles en un país (calculen ustedes también), lo que supone dejar aparte a la legión de malnutridos, incluso de los graves en riesgo de muerte, entre los que se cuentan al menos 55 millones de niños. ¿El famoso “Objetivo del Milenio”, aquello de reducir a la mitad los hambrientos del globo terráqueo antes de 2015 con que salió por peteneras la FAO en un momento de exultante optimismo? Ah, pues que nunca más se supo de ello, por más que ciertos países (Ghana, Mali, Armenia o Vietnam, entre otros) lo hayan conseguido por su cuenta, lo que quiere decir que la legión de desmayados que aún figuran en la estadística mundial de subalimentados deberá mantenerse fiel a sus jaculatorias si quiere conservar la esperanza de vida.

 

El hambre tiene, eso sí, su geografía concreta. Asia se lleva el gato al agua con 578 millones de hambrientos mientras que África, con sus 239 millones, ostenta (iba a decir “detenta”) el récord ecuménico de la galipa con su 30 por ciento de víctimas, y hay casos llamativos como el de China o Brasil, hoy ya grandes potencias económicas donde las haya, que aún permanecen –parece que por poco tiempo—abismadas en esa división maldita. Dios aprieta pero no ahoga, es cierto, al menos a aquella legión que ahora tiene siquiera un mendrugo diario que llevarse a la boca. Los que no parecen dispuestos a apretar por salvarse unos a otros son los grandes responsables. Un hombre no es un banco, después de todo. Si lo fuera, quizá apretaran por él como no hace tanto que hicieron para salvar a éste.

11 Comentarios

  1. Un lector de Ronda me reprocha ayer haber aludido a fray Leopoldo de Alpendeire como «el limosnero Alpendeire». Le pido disculpas por la posible ambigüedad de mis palabras, pero le aseguro quepocos títulos más honorables encuentro que «limosnero». Y en cuanto a lo de Alpendeire a secas, mis disculpas pero también la explicación de que –recurso de estilo más o menos afortunado– esa manera de designar a los personajes –la doctora de Ávila, el santo ‘loco’ de Granada…– me parece que es admitida y común. Lamento siempre los malentendidos. En el caso del limosnero Alpendeire, ya beato, más si cabe, porque tengo buenas razones en la mmemoria para ello.

  2. No se humille tanto, don ja, que al que se agacha… ya sabe. Sobre lo de hoy: de nuevo el tema del hambre en el mundo, que le preocupa con razón, y se ve que sigue tenazmente desde hace mucho. Hay causas que bien merecen tarbajar por ellas e inlcuos repetirse lo que haga falta. Y esta es un a de ellas.

  3. A ver Sr. Gómez Marín que no lo veo muy atinado esta mañana. Debería saber, aunque dudo de que se le pasara a su sagaz y profundo intelecto, que no iba por lo de limosnero ya que su infinita caridad es bien conocida para quien sepa algo de la obra de Francisco Tomás de San Juan Bautista Márquez, Fray Leopoldo de Alpandeire. De Alpandeire, D. JAGM, con una segunda “a”, localidad del bello Genal Alto de donde era oriundo Fray Leopoldo por mucho que lo quieran en Granada.
    Si además se olvida de la preposición locativa (con lo que no vale su comparación con Santa Teresa… de Ávila) es por lo que llevó a mi intento de aclaración que espero no le haya molestado. Saludos y felicidades por la columna de hoy.

  4. Vana pelea la de quien me antecede, quizá por desconocer la cara espiritual oculta de este legionario independiente. Estos días proliferan las beatificaciones, hoy la de Newman y la de la Hermana de la Cruz además de la del sacerdote que se dejó fusilar voluntario por los nazis en sustitución de un compañero, y alguna otra que se me pasa ahora. Pero aquí hay que estar al día y estar al día es comentar este decenso del hambre en el mundo y cuestionar, a pesar de todo, las políticas internacionales. Hay muchas formas de caridad (creo que ahora se dice solamente «solidaridad», ese concepto tan impreciso y materialista), como comprenderá nuesro amigo don Luis DE Ronda.

  5. No se me distraiga con gramáticas, don josian. Usted a lo suyo, que es lo de todos, y estoy segura de que también lo del interpelante aludido.

  6. Ni pelea ni intento de humilláción (qué barbaridad). Lo único que comprendo y compruebo habitualmente Sr. «Buenista» es que sus comentarios no suelen estar a la altura del comentarista. Lo que es una pena. Déjese de mezquindades y ponga en práctica esa caridad, se sentirá mejor.

  7. Lo malo de ese hambre es que es consentida, que los que pueden evitarla no hacen nada por su erradicación, que los acuerdos de comercio internacional tienen sobre sí la gran culpa. Todos sabemos que el gran mundo no permite a las agriculturas suibdesarrolladas competir con él en los mercados, en especial por influencia de EEUU pero ´con el beneplácito de Europa. Estos señores tienen un traje de diario y orto para asistir a las sesiones anuales de la FAO.

  8. A mí el artículo de hoy me ha parecido estupendo y el de ayer apasionante. Hay materias ante las que los columnistas de hoy, encerrados en nel mhorizonte estrecho de la politiquilla, no quieren adentrarse ni a tiros, aunque bien es verdad que, por otra oparte, muchos de ellos por no decir la mayoría (téngase en cuenta que hay cientos y cientos escribiendo) no están preparados para meterse en esos líos tan complejos. Esta es una columna culta y escrita desde un conocimiento amplio de los temas, incluidos los religiosos, como tantas veces hemos comporbado, pero que no desdeña meter los pies en el barro de las cosas diarias cuando llega el momento. Al menos yo lo agradezco y celebro.

  9. Vuelvo y me encuentro a ustedes con las mismas preocupaciones. Decididamente este es un Casino de socios responsables y no sólo de casineros parleros. El hambre: jagm sabe mucho de ese tema que ya nos apasionaba en la Facultad cuando leíamos a Sauvy y cía. Está bien que lo airee una y otra vez porque enel yunque de los comvencionalismo no vale dar un sólo golpe.

  10. Me interesa sus informaciones tanto como sus críticas. Hay trabajos que no están pagados, pero supongo que usted lo sabe mejor que nadie.

  11. Con ser don José Antonioun pozo de sabiduria también puede equivocarse, sobre todo en tocando cosas tan diminutas y estupendas. Me ha divertido la puntualización de este rondeño (?), muy en su punto….Y si don José Antonio publicó la puntualización será porqué le parece exacta….
    Bueno pués eso, lo del hambre: creo que las cifras de la fao ya son absoletas por aquello de que la ex URSS no va a exportar grano este año y que los buitres ya empiezan a comprarlo para que suban más los precios y se puedan forrar, gracias al hambre ajeno.
    En el hombre cohabitan lo peor y lo mejor. Ayer vi «des dieux et des hommes» y en esa pei se nos muestra parte de lo mejor. Besos a todos.

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