No sabemos hasta cuándo durará la bonanza pero lo cierto es que llevamos un par de días con cielos despejados y ese sol frígido que hace de contrapunto de la ilusión recuperada. Dicen que lo que ocurre es que tenemos mala memoria pero que, de hecho, en el pasado relativamente próximo ha habido años igualmente lluviosos que este tan macondiano, en los que lo más probable es que, como ha explicado el presidente Griñán, el anticiclón de las Azores que durante tanto tiempo ha desertizado nuestro paisaje, hubiera desaparecido también de los mapas del tiempo. Los meteorólogos catalanes acaban de darse un bastinazo sensacional por no hacer caso a los que desde la atalaya matritense avisaban de la nevada, y los andaluces, por lo visto, han descubierto que ese escudo isleño que tradicionalmente desviaba las borrascas hacia el norte, se ha volatilizado de la noche a la mañana hasta colmatar nuestros pantanos y sacar de madre a nuestros ríos. ¿Qué pasa con el gorigori del cambio climático y con la millonada que nos levantó Al Gore? Un exministro francés que no nombraremos acaba de publicar un libro plantándose en sus trece de que toda la alarma que venimos viviendo no es sino un cuento y trama de intereses,y hay que augurarle éxito a ese libro en un país como Francia en el que, según los sondeos más fiables, más de la mitad de los ciudadanos (un 54 por ciento, para ser exactos) no cree siquiera en la existencia de esa mudanza atmosférica, un poco en línea con la postura de ‘premier’ checo Vaclav Klaus o el thatcheriano vizconde Monckton of Brenchley. Este año se han registrado en Andalucía caudales correspondientes a zonas tropicales, aparte de que los fríos intensos han alcanzado cotas y zonas habitualmente templadas. ¿Qué fue del calentamiento galopante, entonces? No es fácil saber a qué atenerse, desde luego, pero la experiencia inverniza que parece que comienza a aclararse ha dejado en el alero una cuestión que, al menos contemplada desde la buena fe, parecía ya fuera de discusión.

 

Después de la “pertinaz sequía” a la que el dictador achacaba los males de la patria vinieron en la postguerra un par de años de agua tan copiosos que las cosechas del cereal –las únicas que entonces proliferaban—se perdieron devoradas por un hongo maléfico. Pero ¿quién se acuerda ya de eso ni de las vacas locas? La verdad la milicia verde lo va a tener cuesta arriba si quiere devolvernos al inquietante clima para meternos en el cual no dudo que tuviera sus buenos motivos. En sólo estos días soleados el campo de ha puesto, impaciente, de tiros largos. Me da el pálpito de que el apocalipsis anunciado puede esperar.

3 Comentarios

  1. Y a mí, también, maestro.Lo dejamos para mañana.(Hablo del apocapsis, claro)
    Podemos decir que no es que haga más calor es que el tiempo es menos regular.Era yo estudiante en la facultad cuando leí unos artículos diciendo que se estaba seleccionando semientes en función de datos climatolólicos sesgados porque desde que se podía medir con precisión el clima, es decir un siglo, el clima había sido anormalmente estable, en consecuencia de lo cual el articulista preveía problemas venideros de inadaptación severa.(El célebre síndrome de I S, que afecta a tantas personas también puede afectar a las simientes)
    A parte de eso, suerte que tienen, porque por aquí hace un frío que pela,hay ventisca y, para colmo, el cielo está nublado.
    Besos

  2. Besos, doña Sicard.

    La navegación por el paso del norte, este verano pasado, por primera vez en la historia es una prueba irrefutable del calentamiento del planeta, también lo es el retraso de la caída de la hoja que se estima en casi un día por año y también lo son las alteraciones en las migraciones de muchas especies de aves.

    Si este invierno supone una pausa en el calentamiento y en la desertización, bienvenido sea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.