Reflexionar sobre lo desconocido, votar a ciegas: eso es lo que nos piden los partidos políticos andaluces, cada cual con su cuenta y razón, todos menos uno apoyando el ‘Sí’ incondicional a uno de los textos legales peor escritos de la historia –en el que, por cierto, la especificación de géneros excluye a las mujeres tropecientas veces–, centón de cuantos derechos se le han venido a las mientes a sus muñidores, como si la mención de un derecho en una “carta”, por magna que ésta sea, garantizase su cumplimiento. Ocho de cada diez ciudadanos andaluces –datos oficiales– no saben de qué va el envite, lo que quiere decir que si fracasa la participación será una debacle para la clase política y si resulta un éxito quedará demostrado que esta democracia es, en realidad, un  rebaño bien amaestrado. Este es un Estatuto que sólo interesa a los políticos, ha dicho Guerra antes de defenderlo. Lo que hoy habría que reflexionar es qué hacer ante el dilema antes planteado.

7 Comentarios

  1. Como Andalucía no vote mañana y la abstención supere el 55 %, éste producto de ese trozo de la península Ibérica vuelve del exilio voluntario y regresa cual hijo pródigo a casa.

    En su soledad infinita, las almas de Wite, Machado, Lorca, Cernuda…y mi homónimo D. José Marchena Ruiz de Cueto revolotearán por el cosmos.

    Abate Marchena.

  2. Abate, White lleha la hace intercalada, como seguro que sabe, pero en su honor podría ser más claro y decirnos si gusta de ese engendro o lo repudia, si quiere que los andaluces sigan pastoreados por esos señores de la Mesta o perferiría verlos emitir un voto ilustrado, es decir, sabedores de lo que el exto votado dice y sus consecuencias. Yo no iré a votar, ilustrísima, pero por lo contrario: porque he leído ese texto. Le debería dar vegüenza a cualquier andaluz que le propongan un engendro semejante.

  3. He leído en el periódico hoy que un sociata de Cádiz dice que hay que votar, que no hace falta aprenderse el Estatuto. Eso viene con lo de Chaves pidiendo que lo miráramos a los ojos para convencernos. ¡Será absurda la política que estos tíos llegan a creerse que son convincentes! Con mi voto que no cuenten.

  4. Van a votar un texto ridículamente forzado por el lenguaje de género en el que, sin embargo, han dejado fuera a las mujeres cien veces o doscientas al olvidarse de «desdoblar». Por ejemplo, no se habla más que de «senadores» o «presidentes» y «vicepresidentes» del Gobierno, lo cual pudiera consituir un lapsus freudiano dado que los varones que mandan y mandarán por mucho tiempo todavía siguen utilizando la promoción de la mujer como mera propaganda electoral. Igual les sale como parece que va a salirles en Francia lo de la Ségolène Royal.

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