Tuve ocasión de vivir en Buenos Aires la llegada de Menem al poder, aquellos entusiasmos vividos en medio de la llamada “hiperinfalación” que obligaba al taxista o al camarero a advertirte que el pago del servicio contratado debería ajustarse a la fluctuación horaria de la cotización del dólar, y a los porteños a soportar, entre tantas privaciones, los severos cortes de luz que ensombrecían por barrios la gran ciudad mientras el “tarifazo” enviaba a los usuarios facturas impagables bajo la autoridad de María Julia Alzogaray –la hija del viejo capo de la UCD– entonces mano derecha del nuevo líder carismático. María Julia entró como caballo en cacharrería, prometiendo “limpiar el río en mil días” sin perjuicio de mirar para casa de tal manera que, durante el memenismo, logró aumentar su patrimonio declarado desde los 400.000 dólares a los dos millones y medio, tras privatizar –y nunca mejor dicho—empresas estratégicas como la siderúrgica Somisa o la telefónica ENTEL. Hasta que un buen día, denunciada por un adversario radical, la ministra hubo de reconocer ante la Justicia su incapacidad para justificar la licitud de sus ingresos. Eso fue ya en 1994 y dio con los huesos de María Julia en la cárcel, condenada a tres años de los que sólo cumplió 19 meses. Y ahora, otro tribunal acaba de condenarla a restituir al Estado más de tres millones de dólares de los que ella declara no disponer en su exiguo y, por supuesto, ‘transperante’ patrimonio. Bueno, algo es algo, al menos uno/a que tiene que devolver lo ajeno siquiera sea por una vez.

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Que algo semejante esté ocurriendo en Argentina, un país hecho de antiguo a la inevitabilidad de la corrupción, no deja de tener su trascendencia, aunque sólo sea porque no hay duda de que el factor más desmoralizador de las corrupciones en la vida pública es el hecho de que nadie devuelva lo ilegalmente adquirido. Entre nosotros, la crónica resultaría inacabable y tendría que incluir un caso-límite como el del “maletín de Ollero”, es decir del ‘corpus delicti’ de la trama descubierta en la Junta hace años, y que acabaría siendo reclamado por el duelo ilegítimo una vez anulada la sentencia por motivos formales. ¡Una ministra devolviendo el caudal mangado! Eso no es una noticia sino un trompetazo apocalíptico que me figuro que habrá hecho tentarse la ropa a más de uno incluso en un país como el nuestro, en el que la ingeniería patrimonial aprendió hace mucho a mantener vacía la cuenta corriente de los comprometidos. Que no cunda el pánico, en todo caso, porque es poco probable que aquí alcancemos siquiera el nivel argentino, que ya es decir. España es según Solchaga el país del mundo en el que uno puede enriquecerse en menos tiempo. No vamos a pretender echar por tierra así como así una conquista semejante.

16 Comentarios

  1. Lo dijo el Presidente de Uruguay refiriéndose a los po´líticos argentinos: “¡Manga ‘e ladrones!”. Pues ya lo tienen ahí.

  2. Me juego los 100 euros que ha de pagar el juez Garzón por dejar escapar al narco a que en España no veremos jamás ese ejemplo.

  3. el fenomeno de la chaveslización es un hobby político internacional del que no se salvan ni sus propios hijos

  4. Es puro lunfardo oir que en la Argentina los ministros no roban más porque han de dedicar unas horas diarias al sueño.

    Una servidora cree bastante en la genética y hay allí demasiada sangre hispana mezclada con la de los compatriotas d’ il Cavaliere. Pero no nos vayamos a poner estupendos que aquí, en tierra celtibérica, tenemos también una tradición que no se la salta un galgo.

    Y lo peor de todo es que una parte del pueblo, aquellos que votan a quienes ustedes saben, lo justifica diciendo que ahora les toca a ellos, que no siempre va a ser la derecha la que llene el cazo en la olla grande. Paísss.

  5. LA CORRUPCIÓN ¿PODRÍA ACABAR CON LA DMEOCRACIA EN UNA “SOCIEDAD COMPLEJA”? Leí hace un tanto esa pregunta en un art. inglés, anterior al escandaloza de sus parlamentarios, yme quedé inquieto con su lógica? Nos quejamos de la abstención, protestamos contra la desmoralización cíudadana, nos llama la atención lo difuncidida que está esa manera inmoral de entender la gestión pública. Deberíamos pensar que el pecado es de todos –de la sociedad concreta que vivimos,. de sus valoires colectivos y asumidos–, pero ello no exime a sus políticos de una responsabiolidad especial. Juan Guerra el pobre era un pringao. El día en que leí esa frase al anfitrión no la entendí bien. Hoy se me hace transparente.

  6. ¡Hombres de poca fe! ¿Acaso no han oído al presidente/a (lo dice él mismo, cuidado) Griñan decir que Chaves es el hombre “más honrado del mundo”? ¿Y no saben que ese Ex tiene un milloncejo por todo ahorro tras treinta años con un sueldo de ministro? Esto no es Argentina, descreídos casineros, lenguas de doble filo, sino el país de las maravillas. ¿Cómo si no podría estrenar cada día un modelito con juntado la Vicevogue?

  7. En los “regímenes” se caaba perdiendo hasta le sentido moral. Y no quiero decir que sean irresponsables estos tíos –los de aquí–, sino que afanar se ha convertirdo en una costumbre “democrática”. En casi todos los países se roba y en casi ninguno de ellos se devuelve, tampoco vayamos a creer que somos una excepción. Otra cosa es que aquí la corrupción está asumida como inevitable, empezando por los propios poilíticos y terminando por un pueblo que, tengo la sospecha de que soñaría en estar en el lugar de éstos para porceder de igual manera.

  8. Aquí nadie devuelve un duro, ni squiera el que lo cogen con las manos en la masa como al famoso Ollero, “Cacerolo”, al que se rememora en la columna, al manos en la intención del afanador. Los políticos han hecho de la democracia un oficio y del oficio un negocio. Con todas las excepciones que haya que hacer, y que seguramente cabrán en el camarote de los Marx.

  9. La corrupción del hombre público es un tema clásico, como sabe bien nuestro anfitrión por su cultura “clasica” y supongo que también por su amplia experiencia. EnArgentina el agio es algo que se da por desocntado en la opinión pública y, por supuesto, en los ambientes políticos. De Evita se cuenta que separaba uno de cada dos pesos de las donaciones públicas “benéficas” para su propia hucha suiza. Pero lo mismo de ha dicho de los radicales que cinieron tras los peronistas y de los peronistas que vinieron tras los radicales. En aquel país la podredumbre pública no tiene solución. Por eso tiene sentido resaltar como hace jagm el caso de la Alsogaray (o Alzogaray), una excepción que no dudo que se deba a algún malentendido político…

  10. ¿Me podrián decir si a los políticos a los que se les demuestra que han robado o ganado ilegalmente los vigila Hacienda o alguien? ¿Se investiga su patrimonio, el real no el declarado? ¿Se conoce algún casode uno solo que haya debido devolver el dinero mangado? Porque yo conozco, sin salir de mi caseta de feria sevillana, “tiesos” enriquecidos a los que nunda les han pedido ni que enseñen su contabilidad. ¿Me pueden conetstar a eso? Se lo agradería.

  11. Grandes verdades dice la columna y dicen los blogueros amigos. El agio es un mal inveterado, probablemente inevitable en un régimen de libertades. En dictadura también es frecuente y consentido, pero incluso en la de Franco tenía unos límites estimados que no se podían violar. Es triste decir que hyo hay acaso más corru`ción pública que entonces, pero estoy convencido de que así es. Por lo demás, entonces no había, como hay hoy, un régimen de libertades que compromete a sus servidores a una estricta observancia de la ley y del interés común. Siuento decir estas tremendas verdades, pero no es posible silenciarlas.

  12. Discrepo de Su Señoría en cuanto a la limitación estimada en los abusos del anterior llamado régimen, pues se hicieron fortunas y dislates -el ministro Girón, por ejemplo se labró una mansión fastuosa, garages, casa de guardeses, pista de frontón, al borde de una playa en terreno de nadie que diría una reciente ministra zoqueta- desvergonzados. Lo que pasaba es que había demasiado miedo, no ya a alzar la voz, sino ni siquiera a susurrar. Ni aún recurrir a la mímica.

    Sí coincido en que en un régimen presuntamente democrático, al menos cuando salen a la luz determinados mangazos escandalosos, por vergüenza torera más de dos y más de cien tenían que haber hecho mutis por el foro. Pero no, ahí siguen y alguno -no como el tonto que nos toma por tontos a los demás- hasta haciendo ostentación de lo afanado.

  13. Alguien dijo que los males de la democracia se curan con más democracia pero a éstos matasanos politicastros sólo les interesa la enferma para extraerle la última gota de sangre, y eso suponiendo que sea de carne y hueso porque tengo serias dudas de que no sea de cartón piedra.
    En cuanto a los comentarios me quedo con lo dicho por el Páter; el desvalimiento que produce esta Jauja del sinvergoncerío debería preocupar mucho más de lo que lo hace y mala cosa es que así no sea.

    Bienvenida Dª Miriam, no soy el más indicado para responderle pero creo que a nuestro Ejecutivo lo que decía un tal Montesquieu le trae al pairo, por decirlo suavemente. Saludos.

  14. Bienvenida doña Miriam.
    Los ladrones roban porque lo consiente el pueblo, porque saben que nadie les dirá nada y si dicen que digan ,que más allá no va la cosa. Yo creo que nos lo tenemos bien merecido.
    Un beso a todos.

  15. No sea ingenua, doña Marta. El pueblo está indefenso, atado d epies y manos ante estos trujimanes que hacen y deshacen a su gusto, sin posibiulidad legal de ser interferidos por un elector que se limita a votar cada cuatro años y permanece luego en casa como sujeto pasivo e inerme del espactáculo demoralizador de la política. ¿Acaso no ocurre igual en su gran país?

  16. Ocurre lo mismo, exactamente y por eso puedo autorizarme a decirlo. En Francia cada vez que se ha cogido a un representante del pueblo con la mano en el saco, el pueblo lo ha vuelto a elegir No es necesario ser ingenuo para notarlo, basta con observar….aunque no me importa , efectivamente, también ser ingenua…
    Un saludo don Eleuterio.

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