Ha conmovido al país entero la noticia de que en un colegio de Alicante la empresa concesionaria del comedor, asfixiada por la aplastante deuda que tiene contraída con ella la Junta correspondiente, se ha visto forzada a dejar sin comer a 260 escolares. Lo de menos en este asunto es la anécdota –si es que así puede llamarse a esa broma—del cierre del comedor, porque lo que, a mi juicio, conviene subrayar, aunque sólo sea para desenmascarar el truco de no pocas Administraciones, es el hecho de que cualquier compromiso contractual asumido por una institución pública que estar recogido inexorable y específicamente en su propio Presupuesto, y por tanto haber dinero en la caja para hacerle frente, y si no lo está o falta pasta es que han dado mal fin a ese dinero público. ¿Por qué no se plantea de una vez que esta crisis económica que padecen muchas de nuestras instituciones no tiene razón de ser, dado que si es verdad que la crisis general ha agravado la situación en su conjunto, para nada ha debido afectar a los conceptos consignados en los Presupuestos? Si una consejería contrae con una empresa el compromiso de pagarle lo que sea a cambio de un servicio determinado, es forzoso entender que ese concepto figura en su ley de Presupuestos y, en consecuencia, no puede existir razón alguna que justifique la excusa de la no liquidez? Muchos de estos tramposos deben dinero a las empresas porque lo han derrochado en otros capítulos. No es, por tanto, la empresa de catering la que ha dejado sin comer a los niños alicantinos sino los malos gestores de su consejería del ramo que han encontrado en la crisis la llave maestra para eludir sus obligaciones sin dejar de hacer cuanto les viene en gana o estiman preferente. Nunca a un truco tan elemental le ha sacado tanto partido la mala administración.

Lo malo es que hemos llegado a aceptar como obvia esa excusa de que no hay dinero en la caja, sin ocurrírsenos siquiera preguntarle al cajero el porqué, como si la crisis legitimara una especie de quiebra legítima y normal incluso en relación a aquellos conceptos presupuestados en su día. Es urgente promover la idea de que de esas situaciones jurídicamente anómalas son responsables inexcusables quienes los han provocado, y desmontar el cuento de que la crisis legitima la morosidad de lo contratado. O bien todo esto es una trola fenomenal y vivimos en una Jauja impune. Hay responsables del ayuno de esos escolares, por supuesto. Sólo falta meterles mano.

3 Comentarios

  1. Este personal hace con el Presupuesto aviones de papel, y es ya maestro en aplicar dineros de un concepto a otro distinto, que es la mejor manera de presentar un proyecto razonable y luego, en la práctica, darle el cambiazo.

  2. Aquí pasa lo mismo . Lo que no sé es si es inocencia o hipocresía: las buenas almas saben de qué van las cosas pero les conviene hacer como si se indignasen.
    Besos a todos.

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