Más sobre el “palacete” de la Dipu: tiene menos papeles que una liebre. Ni informe de la intervención, ni papel del secretario, nada, fuera de “cuatro papeles” para justificar un capricho cuyo alquiler costará 4 millones de euros, obras aparte. Se creen reyezuelos y como tales operan, dentro del margen de opacidad que ya se encargan los políticos que tenga la normativa. Y eso merece una investigación a fondo, y más en una situación económica en la que vamos abocados a la miseria, aunque ya valdría la pena hacerla al solo objeto de respetar las garantías legales que de modo tan paladino se saltan a la torera. Se creen reyezuelos, ya digo, en parte por soberbia, en parte también, seguramente, por ignorancia e impunidad.

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