Se indigna y denuncia un periódico en su primera página un hecho terrible: que desde el ministerio de Empleo se hubiera filtrado a un periódico amigo datos sobre el ERE que prepara el PSOE y que, de momento, deben ser secreto. Vale, tremendo de ser cierto y comprobado, pero ¿de verdad puede ese periódico (¡ni ninguno!) rasgarse las vestiduras por una filtración? Lo del caso Gurtel, lo de Camps, las instrucciones judiciales de determinados jueces y ex-jueces, cientos de circunstancias relativas a la vida privada de muchos personajes…, ¿puede sorprender a alguien, a estas alturas, una filtración? La viga y la paja, como siempre. Si hubiera que retratar a esa ministra, ese periódico no tendría sitio para ella en la inmensa galería de sus propios filtradores.

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