Se comprenden albricias y llantos de unos y de otros, pero lo que ahora debe ocuparnos es el futuro. Y el futuro no puede ser otro que el retrucadísimo de un pacto de gobierno PSOE-IU que, sin  duda, pondrá en graves dificultades la gobernación de Andalucía y la de España en su conjunto. El PSOE tendrá que dar a sus socios lo que le pidan y éstos deberán apretar filas con los que hasta hoy han llamado corruptos y traidores –pelillos a la mar– a cambio de un poder que nunca pudieron soñar. El desconcierto general que reina desde que se conoció el escrutinio se irá agravando a medida que se conozca esa alianza y veamos cómo funciona –¡en plena recesión!—un partido agotado al que apoya otro anclado en el XIX.

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