Un auto del Tribunal Supremo ha confirmado la nacionalidad española a un varón senegalés, vendedor ambulante, a quien el ministerio del Interior y la Audiencia Nacional se la habían denegado al considerarla incompatible con su condición de polígamo. Consideran nuestros ropones que la poligamia, admitida en su país y por su religión, no debe ser obstáculo en el camino hacia la integración, en particular cuando un sujeto ha dado muestras palpables de su voluntad de integración y ha aceptado como propio, manifestándolo con su respeto, el orden vigente consagrado por la ley entre nosotros, lo cual, me parece a mí, no basta para explicar cómo es posible legalizar un derecho a mantener una situación que en el caso de otros es castigada con severidad, únicamente basado en que ésa es su tradición y su costumbre. También es costumbre de muchos de esos países la mutilación sexual de las mujeres y esperemos que ello no acabe por constituir una razón para legalizarla en nuestra sociedad, como no lo sería, eventualmente, admitir legalmente el derecho del caníbal o la tortura vigente en tantos países. Uno creía ingenuamente que la ‘integración’ implicaba justamente lo contrario de lo que trata de expresar torpemente ese término contrahecho que es “multiculturalismo”, o sea, que integrarse en una sociedad quiere decir aceptar su orden renunciando al aborigen, y no superponer sin más el uno al otro.

No entiendo, aparte de esto, cómo se compagina esta deriva “multiculturalista” con la implacable estrategia de igualación de los sexos, pero dudo que si llegara a plantearse en el TS una demanda de legalización de la poliandria fuera admitida a trámite siquiera y eso que, como bien saben los etnólogos, hay casos sobrados en el mundo para justificar la analogía. Ignoro cómo habrá acogido el feminismo esa providencia de nuestro más alto tribunal, aunque no veo la forma de negar que la aceptación legal del harén no contribuye, ni mucho menos, a nivelar esta sociedad que se pretende parigual en la política y en la empresa pero no en la cama. Opina el juez de esa sentencia que la “posibilidad de integración” de un inmigrante debe primar incluso sobre una conducta hoy por hoy delictiva, y que la adaptación al modo de vida y a las costumbres constituye un “proceso evolutivo” que no debe impedirse. Ya tenemos poligamia, pues, a no ser que se prefiera decir que lo que tenemos es un derecho discriminatorio que respetará cuanto se quiera la costumbre senegalesa, pero que, por supuesto, dinamita la inmemorial institución de la familia que no es propia desde hace milenios. ¡Ah, la alianza de civilizaciones! Ninguna simpleza tan peligros y con tan escaso futuro.

14 Comentarios

  1. Esta es la otra cara de la inmigración y el mejor arguimento contra el multiculturalismo zapaterista. ¿Se admitirá también la poliandria algún día? ¡Hasta puede que veamos a algunas pedir cuotas para facilitarla!

  2. Si hasta la ley empieza a desmorronarse entonces andamos aviados. Supongo que es un fallo definitivo, viniendo del Tribunal Supremo. No creo que en esta tierra hayamos llegado tan lejos, pero sólo falta esperar.
    Besos a todos.

  3. No puedo imaginar que mueve con tanto ardor a jagm contra la poligamia, pues es bien sabido (de quién lo conoce) que él no ha sido ningún angelito en ese terreno. Pero no quiero que se me melentienda, comprendo que ello nada tiene que ver con la justeza de su comentario, y con la conclusión de que la sentencia del TS es como poco temeraria si no queremos deslizarnos hacia un modelo social ajeno por completo a nuestra tradición.

  4. Una de esas columnas inteligentes que no precisan comentario proque todos, supongo, estaremos más o menos concordes con su tesis. La sentencia en cuestión merece un comentario aparte, por supuesto. Legalizar la poligamia –de hecho, con el argumento que sea– constituye un disparate lo lance quien lo lance.

  5. Mala uca, tonta además, en el comentario de Lupercio Leonardo. No se entiende esa pulla que seguro que el anfitrión se pasa pro el arco. En cuanto a lo que se dice en el art., nada que objetar. Repito lo ya dicho: ¿se atrevería el TS a legalizar la poliandria?

  6. El tal Rúper personaliza de una manera que maltrata el respeto y las buenas maneras. Nunca creo que sea de razón confundir la poligamia con las monogamias sucesivas. Ni siquiera la unión con una legítima y el/los concubinatos simultáneos. No le demos patadas a la semántica. Si me apuran, y hoy no me he pasado por el DRAE, tengo para mí que la dichosa poligamia es el matrimonio institucionalizado y legalizado con varias féminas. No me veo yo al Anfi con un libro de familia tan frondoso. Por otra parte, ese γαμετή del étimo, me temo que lo mismo sirve para el marido que para la esposa. Doctores tiene la docta casa. Soy toda ojos.

    En cuanto a la almendra de la cuestión, aquí quisiera yo la opinión de mis venerados ropones aclarando si es o no de ley, o prevaricancia, la sentencia del puñeta glorioso que ha parido el -para mí-engendro.

  7. No deben hacerse esos juicios, mi doña Epi, y menos sentaceniarlos sumariamente y a ojímetro. Habría que ver (y parece que se ha visto) cómo se fundamenta la decisión, pero a mi juicio personal el hecho de que un ciudadano se integre no justifica, como bien piensa don ja, que se le “legalice”, como se ha dicho también. Considérese, además, que lo que estaba en juego era el derecho a obtener pasaporte, en conflicto con una situación personal que, traducida a nuestro lenguaje y espíritu jurídico, suena a delictiva. En este sentido también discrepo de la decisión comentada.

  8. No le falta su aquel al razonamiento-trampa propuesto por nuestra doña Epigriega, fuera de que “gamia” es término que se dirige a ambos sexos (y géneros) de manera general, mientras que “andria” trataría de especificar uno para la raza humana, que es la hablante, no lo olvidemos.

  9. (A don RUPERTO LEONARDO: Pero por Dios, buen hombre, qué clase de insinuación es ésa? ¿No será usted alguno que respira (todavía) por la herida juvenil? Ay, señor nuestro, qué fea le ha quedado la pullita).

    Ese auto del TS es absudo, con permiso de nuestro Ropón de guardia, siempre tan ponderado. Me parece que deberíamos ir pensando en darle menos vueltas al manubrio y ser más simples y directos en las interpretaciones a nos er que queramos arriesgarnos a perder los estribos en medio de este mundo confuso.

  10. No lo entiendo. Las esposas del polígamo, el mismo polígamo ¿pueden divorciarse?, ¿cómo de compartida será la custodia de los hijos?, ¿existirán pagas compensatorias? Estamos a principios de Abril. Mejor lo tomamos a broma.

  11. Gracioso, amigo ja, el tema y el “problema”. Ya verá este ganao cuando la morisma empiece a multiplicarse por cuatro y la demografía nos rompa el censo en las costillas. Será entonces –cuando ya no haya remedio alguno a mano– cuando haya que pediurle a los jueces que se lo piensen dos veces antes de “habilitar” esas nuevas formas de familia que estamos importando con tan poco seso.

  12. (Intolerable lo de ese don Ruperto. Sin comentario).
    Sobre lo del polígamo senegalés, poco que añadir. Si acaso que sirva el ejemplo para la descuidada autoridad que con tanta alegría recogió las cotizaciones a la Seg. Social y miró para otra parte con tal de no ver qué abusos provocaban tanta “plusvalía”. Don Lépido lo ha explicaod mucho mejor de lo que yo podría hacerlo.

  13. Era lo que faltaba, la poligamia. Desde luego no es precisamente juicio lo que sobra en este desdichado país de países…

  14. si aporta a la sociedad y cunple con sus obligaciones como los demas ciudadanos porque no, en realidad en nuestro pais la poligamia no esta constitucional ni religiosamente recogida pero si encubierta, y si no porque se separa tanta gente? un saludo Don Jose Antonio

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