Primero fueron los asesinos de la muchacha sevillana cuyo cuerpo hicieron desaparecer como por encanto un puñado de niñatos evidentemente asistidos por nquién sabía de que iba la vaina. Luego ha aparecido en escena ese padre que dice que “extravió” a sus hijos en un parque cordobés pero en cuyos testimonios el juez advierte contradicciones insalvables que su abogado justifica con el mal argumento de que el imputado en un procedimiento penal tiene “derecho a mentir”, tópico que, tristemente, es ya de dominio común en la opinión desinformada. Y no es así. Lo que nuestra normativa vigente concede a un imputado es su derecho a no declarar, si no quiere hacerlo, y, por supuesto, el de no declararse culpable, faltaría más, pero no el de mentir deliberadamente, hasta el punto que si de esa mentira se derivaran daños por ejemplo económicos al erario público–que es lo que ha ocurrido en los dos casos mencionados—cabría exigirle al mentiroso en la vía civil su resarcimiento. Aquí se han visto .demasiadas películas yanquis con delincuentes acogiéndose a la famosa Quinta Enmienda, pero no se ha reparado en que si esta norma deja al acusado la facultad de callar, en el caso de que declare tendrá que decir la verdad y sólo la verdad dado que, en otro supuesto, se le añadiría a su presunta pena por el delito imputado el de falso testimonio. No, no existe el “derecho a mentir”, como es lógico, por más que Erasmo pensara que el hombre tiene una tendencia natural a la mentira, sino únicamente el de no incriminarse, ya que quien lo acuse debe probar su acusación. Ni la policía ni los tribunales pueden convertirse en instancias pasivas de los caprichos de los “presuntos” más allá de aquellos derechos a la cauta discreción. Quien le miente al juez a sabiendas no es trigo limpio. Pero, sobre todo, no tiene “derecho” alguno al engaño. Es una lástima que haya que aclarar cosas tan elementales a estas alturas.

Me consta que ha habido sobre la cuestión más de un debate jurisprudencial sin que en ninguno de ellos se alcanzara un claro consenso sobre el particular. Pero esa demostración de garantismo no debe equivocar a una opinión ya suficientemente desmoralizada. ¿No está al alcance de cualquiera comprender que un “derecho a mentir” supondría un disparate jurídico? Hay que pedir a nuestros tribunales tanto como a nuestros forenses que no desvirtúen esa lógica implacable que rige el Derecho con imágenes tan desmoralizadoras como ésa­. La Justicia no puede convertirse en un trile con ventaja para el más tramposo ni los contribuyentes tienen por que sufragar los gastos provocados por los trileros. Pascal decía que la mentira es el infierno de la Justicia. Uno, simplemente, invoca al sentido común.

10 Comentarios

  1. La verdad es que cada vez ser sorprende uno menos. Desde el más vulgar quinqui al matarife más sofisticado, ¿cuántos de esos delicuentes -finalmente condenados- tuvieron una asistencia jurídica aceptando el papelón de reclamar para ellos la libre absolución?
    Negar la mayor y escapar de rositas era algo a lo que tradicionalmente aspiraban las clases sociales con más posibles. Hoy día es una pretensión que cualquier pobre diablo se permite .

  2. No me sea clasista, don Rafa, que parecería que pretende exclusivizar el privilegio, aunque sé que no es así. No hay derecho a mentir a la Justicia y sería hora de aquí tiviéramosn también una Quinta Enmienda como la mencionada: ¿NO quiere declarar?,Pues no declare. ¿Quere declarar? Ah, amigo, entonces está obligado a decir la verdad so pena de caer en perjurio. Nos llevan nmucha delantera…

  3. No se preocupe: los ignorantes seguirán creyendo en lo que oyen en el telediario. O sea que existe el “derecho a mentir”, entre otras cosas.

  4. Esto es moneda corriente desde hace bastante tiempo, Actualmente cuantas personas hay en espera de una reclamación en los tribunales, por las mentiras de sus ex, con testigos, documentos e investigadores privados, y se iran de rositas sin que les pasen nada.

  5. Oportunísima aclaración y muy bien fundada en derecho. Nadie tiene derecho a mentir ante un juez. Bastante es ya su derecho a callar.

  6. Sobre, los políticos, (todos) mejor me voy a callar.
    Si ellos hacen las leyes, ellos se ponen los sueldos, ¿que quereis?.
    NI tienen responsabilidad, NI tiempo para hacer leyes justas, NI verguenza, NI respeto por el que piensa de otra manera.
    si le das la vuelta es lo mismo INpresentables (perdonen la ortografía). INtolerantes, INdecentes, INsolventes, INdeseables.
    el que quiera seguir adelante

  7. (Lo intento dd nuevo)

    Había dicho que comparto el criterio de la columna, y su indiferencia hacia la crítica que seguramente le caerá, como tantas veces, desde el tendido “ultraliberalultrasociataultraizuqierdistaultratodo-lo-que-suponga- independencia-de-criterio. Y lo repito.

  8. No nos cuadra mucho este ministro de Interior pero hay que pauntarle un 9 por un dicho reciente: hay que reaccionar contra “el angelismo jurídico”. Pues eso es lo que queríamos decir.

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