El yerno de Marx, Paul Lafargue, lanzó una profecía e hizo una propuesta. La profecía era que el capitalismo terminaría encallado en una crisis de superproducción, y en eso parece que no iba descaminado. La propuesta consistía en fundar el “estado del bienestar” no en la obligación del trabajo (cada día más sustituible por las tecnologías) sino en el derecho a la pereza. Ignoro que piensan nuestros capitalistas actuales respecto a lo primero, si es que piensan algo, pero en cuanto a lo segundo, marchan justo al revés: ahí tienen al presidente de la patronal andaluza reclamar la eliminación de los “puentes” festivos que tal vez sea la penúltima prerrogativa que, en su perra vida, le queda al currelante. Son insaciables, eso está claro. Nadie puede estar seguro de que, conseguido lo de los “puentes”, no reclamaran también suprimir los domingos.

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